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Apréndale a Donald

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Trump cerró el 2015 con 43 millones de menciones en Twitter y con más de 11 millones de seguidores entre Twitter, Facebook e Instagram. Independientemente de su postura política, el precandidato por el Partido Republicano a las elecciones presidenciales de Estados Unidos 2016 domina las redes sociales con un estilo único y aprovechando a su favor todo lo que estos nuevos medios ofrecen a cualquier político.

De los US$6,7 millones que reporta la campaña de Donald en el cuarto trimestre de 2015, una porción significativa de US$940.000 se dedicó a la compra de avisos para poner en el jardín, calcomanías para parachoques, camisetas y sombreros. En sombreros, exclusivamente, Trump invirtió la misma suma que en el pago al personal de su campaña y más que en investigación de mercado o consultorías de estrategia. La campaña de Donald también gastó US$793.000 en manifestaciones y US$459.000 en gastos relacionados con que su nombre aparezca en los tarjetones de las elecciones primarias. Los US$300.000 invertidos en su estrategia digital apalancan las acciones de mercadeo de Trump con una eficiencia sin igual.

Lo sorprendente a primera vista es que Trump, a pesar de su fortuna personal, ha dedicado a su campaña menos de la mitad del dinero que han invertido sus competidores por el partido republicano, los senadores Ted Cruz y Marco Rubio. La secretaria de estado Hillary Clinton y el senador Bernie Sanders, los candidatos demócratas a la presidencia, han invertido en sus campañas US$32 millones cada uno, aproximadamente 5 veces la suma invertida por Trump.

Como Trump, muchas empresas se han aventurado en el mundo digital sin abandonar de tajo las estrategias de mercadeo y ventas tradicionales. Para estas empresas, optimizar la presencia en marketing digital consiste inicialmente en que sus clientes puedan encontrarlas fácilmente en los buscadores web (como Google o Bing) compitiendo con un número desconcertante de sitios por los primeros puestos. Hoy en día, los buscadores web se han vuelto más inteligentes y benefician los sitios que crean información relevante para sus lectores por encima de los trucos técnicos de la década pasada. Google, por ejemplo, identifica los comportamientos de sus usuarios al entrar a un sitio web, y si permanecen poco tiempo en él lo castiga por no estar ofreciendo contenido útil a sus lectores.

Por lo tanto, si una empresa quiere hacer rendir su presupuesto de mercadeo por medio de una estrategia digital como la de Trump, debe generar contenido web que sea interesante para sus clientes, tal como ocurre en el mercadeo convencional (ver https://www.donaldjtrump.com ). Incluir información variada y bien seleccionada de terceros en los perfiles de Facebook, las cuentas de Twitter o de LinkedIn, con un volumen apropiado y actualizaciones frecuentes ayuda a incrementar la presencia digital de una compañía lo mismo que para una campaña presidencial.

La presencia digital mejora y enriquece la interacción con los clientes haciéndola bidireccional y se convierte en un canal mucho más económico para capturar clientes y fortalecer la marca de una empresa. Con los clientes enfocados cada vez más en la web, por encima de los medios convencionales como la televisión, los periódicos y las vallas, las empresas que no se comuniquen de manera efectiva con sus clientes en los medios digitales terminarán como las compañías de beepers con la incursión de la comunicación celular… viendo un chispero.

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