A crecer

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En la reciente premiación del Empresario del Año, promovida por este ilustre diario, se reconoció con el galardón a Simón Borrero, presidente y fundador de Rappi. En su discurso de agradecimiento, este caleño de 35 años detalló la estrategia de su empresa que en tres años ya tiene una valoración de $3 billones.

El primer factor al cual Borrero adjudica su éxito es que, como él lo menciona, “se la creyó”. Con esto, Rappi combatió la misma tara que afectó a los habitantes de Macondo en Cien Años de Soledad, cuando identificaron como evento mágico la llegada de Melquíades con sus descubrimientos.

Como colombianos, no reconocemos nuestras fortalezas y evitamos con frecuencia los retos empresariales porque consideramos que no están a nuestro alcance, limitando nuestra capacidad de soñar. La tara, enquistada en nuestras mentes por siglos de frustraciones, ni siquiera está basada en un análisis sensato y realista de nuestras posibilidades, es un paradigma que se aloja en nuestro inconsciente colectivo y tenemos que combatir.

El segundo pilar que Simón señaló fue la capacitación de su equipo en función de la estrategia de la empresa. En Rappi, los ejecutivos son preparados para ser prolíficos en inglés y en SQL (base de datos de Microsoft), con el fin de que las decisiones se tomen con base en los datos que recoge la compañía. Si bien el instinto de los ejecutivos cuenta, sus decisiones deben estar sustentadas en criterios objetivos, se debe validar con datos que se está en lo cierto.

Sin embargo, la explicación del éxito que más me impactó es el foco de Rappi en el crecimiento. Dice Simón que, con su empresa en la infancia de desarrollo, el crecimiento lo soluciona todo. Concentrarse en solucionar problemas de servicio al cliente o de otra índole puede esperar para su compañía, ya que, con el crecimiento, en el futuro, habrá suficientes recursos para prestarles atención. Por eso, en su empresa, las decisiones se toman priorizando el crecimiento por encima de todo.

¡Qué interesante aplicar a nuestro país los criterios de Rappi! Primero, tenemos que dejar de escuchar a los pesimistas, oráculos del fracaso, que no hacen más que ver al país como un desastre sin solución por la corrupción, la desigualdad social, la falta de infraestructura y la violencia. En vez de escuchar sus tesis sobre la necesidad de un cambio de modelo económico, Colombia debe propender por creer que somos capaces y apostarle con todo a una estrategia de crecimiento económico, ya que con el tiempo la riqueza generada hará que las cargas se compensen.

Para lograr el crecimiento económico, es necesario que creamos en los empresarios y los emprendedores. No podemos seguir satanizando a los empresarios y más bien debemos reconocer su rol a nivel de creación de riqueza y de empleo en la sociedad. Por ejemplo, en vez de demonizar las políticas laborales de Rappi, deberíamos valorar que la empresa genera ingresos promedio de $2,5 millones mensuales a sus más de 30.000 Rappitenderos, más de tres veces un salario mínimo.

¡Comprendamos la importancia de enfocarnos en el crecimiento económico y respaldemos a aquellos que, con su esfuerzo y tomando riesgos le apuestan al país, en vez de sencillamente recibir un sueldo! Así, Colombia será un mejor lugar para vivir para todos, incluido aquellos que critican la estrategia económica de crecimiento.

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