Analistas

Corrupción y paraísos fiscales

Hace un tiempo, se conocieron los Panama Papers, de ellos se desprendieron investigaciones a nivel internacional, sobre cómo un grupo de personas y empresas empleaban paraísos fiscales para evadir y eludir impuestos en sus respectivos países. Este tipo de conductas tiene repercusiones, porque la evasión se penaliza al impactar la distribución del ingreso, no permite que las clases menos favorecidas posean acceso al servicio de agua, una buena administración de justicia o un sistema de seguridad ciudadana que proteja su vida y bienes. Por su parte, la elusión es un vacío en la ley fiscal o incentivos para financiar el desarrollo; un claro ejemplo de este comportamiento amparado por el Estado colombiano se realizó para promover la reconstrucción del Eje Cafetero, tras el desastre del terremoto de 1999.

En buena parte esa cantidad de personas, así como empresas que dirigen sus ganancias hacia destinos que les ofrecen bajar su carga tributaria, muestra un malestar en la gestión de los gobiernos. Antes de acusar tal vez debería asumirse por qué una tributación desproporcionadamente alta provoca que el recaudo caiga en lugar de aumentar; inclusive existe una curva llamada Laffer, apellido del economista que descubrió este hecho empírico.

Así, países considerados paraísos fiscales emplean este hecho a su favor, colocando legislaciones laxas en cuanto a la procedencia de los recursos financieros de sus clientes, cobrando cuotas por el secreto bancario mediante medidas altamente restrictivas; de esa forma impulsan su propio desarrollo, sobre la base de la ineficiencia de muchos gobiernos del planeta para gestionar los impuestos de sus ciudadanos.

En otras palabras, la corrupción o las cascadas tributarias llevan a que el caso como los Papeles de Panamá se repliquen, como está sucediendo con los Paradise Papers, que siguen esta misma línea de conducta. Esto quiere decir que a pesar de que las investigaciones y persecuciones de las autoridades a nivel global se intensifiquen para penalizar este comportamiento, la conducta seguirá manteniéndose porque las causas se mantienen.

Mientras la transparencia de los gobiernos este comprometida con relación a su gasto y como lo destinan, este comportamiento seguirá repitiéndose. Así, el Estado obtendrá menor recaudo, porque sus ciudadanos no confían en cómo manejan sus impuestos. Casos como Reficar y Odebrecht donde se malversaron fondos o terminaron en pagos de sobornos, llevan a que el Estado obtenga menos recursos. Situación que impulsa a realizar más reformas tributarias que forman nuevos incentivos para que los patrimonios s terminen en paraísos fiscales. La paradoja es que la evasión fiscal aumenta por causa de la corrupción y el gobierno sin recursos implanta nuevos controles que retroalimentan el círculo vicioso que golpea la calidad de vida de las personas de menores recursos.