Boris Johnson el calculista

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Boris Johnson fue nombrado Primer Ministro del Reino Unido el 23 de julio, ese día los diarios y analistas liberales entraron en una histeria colectiva y no ahorraron titulares ni comentarios en contra del nuevo mandatario británico. El primer referente que tomaron fue a Donald Trump, primero, porque poseen un parecido físico y segundo, porque ambos entienden que los medios de comunicación son un arma formidable en asuntos políticos. Sin embargo, este despliegue mediático está lleno de adjetivos y epítetos, como llamar a Boris Johnson “bufón”, un lugar común que simplifica de forma burda la trayectoria de este político y su capacidad de gestión en la administración pública.

Los hechos dicen que posee un título en cultura clásica con dominio de historia y latín, llevándolo a ser corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas, lo que le otorga el reconocimiento dentro de Gran Bretaña. En 2001 accedió al cargo de Diputado, desde ese puesto realiza una serie de documentales para la BBC que impulsaron aún más su reconocimiento público; esto le permitiría ser el alcalde de Londres entre 2007 a 2016, justo en el momento en que se celebraron las olimpiadas en la City, siendo el alcalde de Londres durante los juegos olímpicos emplea su carisma para dar a conocer su gestión lo que termina lanzándolo al estrellato internacional.

En su segunda reelección gana de forma ajustada y no se presenta para un tercer periodo por la Alcaldía, indicando que comprende los tiempos del electorado. Regresa al parlamento británico y se une a la campaña a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, en momentos en que pocos analistas daban alguna probabilidad a este referendo. Para sorpresa del mundo, el calculador Boris Johnson gana la apuesta, y cuando David Cameron dimite como Primer Ministro el más firme candidato a ocupar el cargo es Boris Johnson, pero este no se presenta y cede el mandato a Theresa May, mientras que él se convierte en el ministro de exteriores. Desde ese cargo, vigila el plan Chequers que contiene los acuerdos para aplicar el brexit, y en un punto de giro, se convierte en opositor de la primera ministra. Desde el parlamento destroza a May conduciéndola a su dimisión; mientras se da la ascensión de Johnson al cargo de primer ministro. En esta historia hay un político astuto, hábil y con carisma lejos de las crónicas anecdóticas de la prensa liberal.

Este Primer Ministro apoyará el plan Chequers, el mismo que rechazaba hace seis meses, en caso de no pasar este plan, llamará a elecciones con el apoyo de la oposición, es decir el partido laborista, con el objetivo de consultar al Reino Unido si aún apoya el brexit; de darse estas elecciones y según los resultados de los últimos escrutinios europeos, ganaría de nuevo el carismático Boris Johnson que sabe cómo usar los medios de comunicación a su favor; mientras un sector de los medios de comunicación solo observa anécdotas, olvidando analizar hechos.

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