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Analistas 02/05/2018

Big data electoral

Manfred Grautoff
Consultor de seguridad nacional

Es 2008, un Senador del estado de Illinois recorre la convención demócrata, es afroamericano con poca experiencia en asuntos de administración publica, sin embargo, siendo profesor de la Universidad de Chicago, conoció una ciencia emergente denominada big data, que emplea grandes cantidades de datos que permiten predecir la conducta humana. El discurso de este hombre, Barack Obama y el conocimiento de la sociedad de su tiempo, lo llevaron a ser el presidente de la nación norteamericana. Cuando comienza su mandato, ubica en la Casa Blanca un arsenal de especialistas en análisis de datos, con el propósito de optimizar políticas públicas de la administración federal. A la postre, los resultados saltan a la vista, la incorporación de una fuerte economía del bienestar, entrelazados con política medio ambiental, así como ampliación de los derechos civiles, lo catapultan como un gran líder de nuestro tiempo.

Sin embargo, el New York Times revela, que la firma Cambridge Analytica empleó 50 millones de perfiles de Facebook para consolidar los mensajes que el candidato Donald Trump debía dar a su público, en qué horario, y durante qué programas de televisión o radio debía colocar su publicidad. La diferencia entre Trump y Obama es que mientras el primero empleó redes sociales las cuales son más eficientes y económicas, la campaña de Barack Obama desarrolló una aplicación más costosa que se descargaba en teléfonos celulares, a cambio, el candidato obtenía gustos de lectura, placas del vehículo, nombres, apellidos y otros datos que permitían gestionar modelos de predicción del voto.

En esencia, estas técnicas han venido siendo aplicadas dentro del marketing político, porque son ideales para segmentar mercado y ahorrar costos innecesarios de publicidad. Lo que no hace esta tecnología es cambiar los gustos de las personas, por el contrario, la ciencia de los datos puede por medio de los “me gusta” de Facebook, determinar orientación sexual, sesgo ideológico, hábitos de consumo, creencias religiosas, coeficiente intelectual, nivel de formación académica.

La tecnología de datos revela las reales preferencias del público, reafirmándolas, lo que es fundamental para establecer qué tipo de política social genera impactos en su calidad de vida, porque las personas cuando están frente a un encuestador tienden a no decir la verdad, esa es la verdadera causa por la cual las encuestas vienen fallando alrededor del mundo, mientras las predicciones con big data aciertan con gran precisión.

Sin embargo, el big data requiere trasparencia, por eso quienes emplean esta herramienta para realizar predicciones electorales, deben informar públicamente los supuestos que asumen, modelo empleado, variables que incorporaron y disponibilidad del código de programación ante autoridad competente, de no ser así, se levantan dudas sobre los resultados obtenidos.

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