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Rumbo a la modernidad y movilidad del transporte masivo

Las personas que se desplazan en las principales urbes del mundo, con altas densidades de  población, se enfrentan todos los días a muchas dificultades para trasladarse a sus trabajos o lugares de estudio, sobre todo en horas pico. 
 
El crecimiento de las grandes ciudades en Colombia y el desplazamiento de enormes cantidades de personas en dirección a los grandes centros industriales y económicos del país, hacen que cada día que pasa la movilidad de los ciudadanos se vea afectada. 
 
No existe movilidad sin una política clara y objetiva de transporte, independientemente de la tecnología que se aplique. Bien sea metro, buses de transito rápido (BRT), trenes o buses, estos  medios son eficientes y eficaces desde que sean bien operados y proyectados de acuerdo con la realidad de cada región del país.
 
En la actualidad, se habla mucho de tecnologías alternativas y limpias, unos modelos avanzados, que por su propia razón de ser, buscan minimizar las emisiones de contaminantes en la atmósfera y el ambiente de las grandes capitales mundiales. Los gobiernos de las metrópolis buscan incentivar los nuevos mecanismos ecológicos respondiendo a tendencias de movilidad globales.
 
Al mismo tiempo, y alineados con las propuestas que tienden a la evolución del transporte, los grandes productores de chasises y buses pretenden generar de forma rápida y eficiente soluciones a esta nueva y creciente demanda.
 
Cuando hablamos específicamente de modernizar el transporte y la movilidad, no se pueden dejar de citar modelos de éxito como los vividos en Curitiba (Brasil) en los años 70, o en Bogotá con la inclusión de Transmilenio; sistemas modernos desde el punto de vista de la cantidad de personas transportadas por día, los bajos niveles de inversión y su rápida  implementación, comparada con sistemas tipo metro.
 
Ante esta constante evolución es inevitable preguntarse cómo serán los sistemas del futuro. Esta interrogante nos lleva a pensar en la implementación de sistemas mixtos, con una combinación de tecnologías y modelos de transportes que deberán ser adoptados en conjunto con modelos cada vez más ecológicos.
 
La modernidad y la movilidad están directamente relacionadas con la correcta selección de los modelos mixtos de acuerdo con parámetros definidos. Así pues, podemos prever que a partir del año 2016 los modelos híbridos serán una realidad palpable y viablemente económicos. 
 
En muchas ciudades capitales del mundo como Bogotá, deberán coexistir sistemas de buses de transito rápido, convencionales e híbridos, líneas tradicionales de transporte que deben encargarse de llevar a los ciudadanos en las regiones de menor flujo de pasajeros y un sistema de metro moderno y eficiente.
 
El futuro no está en una solución única sino en la coexistencia de varias alternativas acompañadas de un adecuado análisis de sus impactos económicos, ambientales y sociales que permitan generar una movilidad en menos tiempo con un mayor confort, acompañado, por supuesto, de una cultura masiva que permita que los usuarios piensen en cambiar su desplazamiento en vehículos particulares por un sistema colectivo o masivo. 
 
El cambio de mentalidad es un factor determinante y con la cooperación de todos los participantes en el proceso de transporte, se logrará una movilidad más fluida, limpia y eficiente.
 
 

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