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El zorro cuidando las gallinas

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Luis Guillermo Vélez Cabrera

En 1934, cuando Roosevelt nombró a Joseph Kennedy como director de la recién creada SEC, las criticas no se hicieron esperar. Es como nombrar al zorro para que cuide las gallinas, dijeron. Todos sabían que el patriarca de los Kennedy había hecho su fortuna especulando en la bolsa y que conocía como pocos las entrañas del mercado. Sin embargo, a pesar de las prevenciones, el nombramiento de Kennedy fue un éxito. En corto tiempo logró corregir los excesos que habían llevado al crack del 29, consolidando a la SEC como el parangón de transparencia en Wall Street.
Cuando nombraron a José Andrés Romero director de la Dian, los comentarios del estilo el-zorro-cuidando-las gallinas no se hicieron esperar. Romero se había desempeñado como “socio líder de los equipos de Impuestos, Litigio Tributario, Gestión de Patrimonio y Precios de Transferencia” de Brigard & Urrutia, tal vez la firma de abogados más prestigiosa del país. Hasta el senador Jorge Enrique Robledo, hábil para rellenar mentiras con medias verdades, lo citó a un debate de control político.
En la última reforma tributaria, mientras que la oposición se engolosinaba hablando del IVA a la leche -y de paso destruía la popularidad del gobierno- pocos les paraban bolas a las arcaicas normas antievasión. Al fin y al cabo, nadie ha ganado una elección hablando del intercambio automático de información o de la factura electrónica. Sin embargo, estos temas, junto con la profunda reforma a la Dian que se está adelantando con la ayuda de la banca multilateral, han generado importantes resultados.
En una reciente entrevista en este medio Romero, el zorro que pusieron a cuidar las gallinas, informó que el recaudo durante el primer semestre había sido 10% superior a lo esperado, llegando a los $82 billones. También nos ha informado que la profesionalización de la Dian marcha bien, que en 2020 habrá factura electrónica universal, que se expidió la normatividad que moderniza el sistema aduanero, que el número de contribuyentes pasó de 2,3 millones a 2,9 millones y que muchos de estos recibirán este año su declaración pre preparada. Además, como si fuera poco, la Dian ha presentado 8.164 denuncias penales por evasión fiscal, un nuevo delito severamente castigado en la última reforma tributaria.
Por la dirección de la Dian han pasado muchos personajes. Algunos tan finos en lo jurídico como podridos en lo moral. Otros, bien reputados y hábiles para el titular, pero ingenuos y superficiales. Sin que falten los competentes, que los ha habido, pero que casi siempre han durado poco y no han dejado gran cosa.
La llegada de Romero y el impulso que el gobierno le ha dado a la transformación de la Dian ha sido muy afortunada. El país necesita aumentar sus ingresos tributarios del 19% del PIB, la cifra actual, a por lo menos el promedio de la Ocde, que es de 34%. Un aumento de casi el doble. Por eso, algunas veces no hay mejor que el zorro para proteger a las gallinas: solo él conoce a los de su especie y los agujeros del gallinero.

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