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Analistas 22/05/2026

Petro no es una pausa

Jorge Iván González
Profesor de U. Nacional y Externado
La República Más

En su último libro, Cecilia López se pregunta si el gobierno de Petro apenas es una pausa. Y concluye que, lejos de ser una pausa, ha dejado huella. Sus dos grandes mensajes son la denuncia de la desigualdad y la preocupación por el cambio climático. Considera López que ambas preocupaciones se constituyen en una tarea indispensable para los próximos gobiernos, independientemente de su perfil ideológico.

La lucha contra la desigualdad está íntimamente ligada a la reducción de la pobreza y a la inclusión social. En palabras de López, “… meta cumplida, presidente. Hoy aquellos que nunca tuvieron voz la tendrán cada vez más”. De diversas maneras y en procesos confusos, los “nadie” ganaron un espacio, que está respaldado por una consolidación política de la izquierda.

Dice López: “… una realidad que aún no se dimensiona del todo en Colombia es lo que significa darle voz a quienes no la tenían”. Este hecho no se puede minimizar. Y, continúa, “… quienes manejen la agenda futura de Colombia tendrán que actuar frente a la desigualdad”. Este reto es mayúsculo. La reducción de las enormes brechas que existen en el país debería ser una prioridad de los próximos gobiernos.

A pesar de los esfuerzos realizados durante esta administración, como la reforma tributaria progresiva de Ocampo, el Gini no se mueve. Entre 2023 y 2024 pasó de 0,553 a 0,551. Junto a la concentración de los ingresos se debe tener presente la creciente desigualdad de la riqueza. En el sector agropecuario la concentración es significativa, con un Gini cercano a 0,9. Desgraciadamente, este gobierno no ha realizado una reforma rural integral. Dice López que “… ahora la Reforma Agraria se limita solo a entregar tierras”. Y, además, “… el manejo de los datos sobre tierras es vergonzoso”. En estas condiciones no será posible cerrar las brechas. En 1994, hace más de tres décadas, López propuso su ambicioso plan de desarrollo Para cerrar la brecha. Los avances han sido mínimos, pero después de Petro los gobiernos no tendrán disculpa, porque los “nadie” los obligarán a actuar.

Es inaceptable que el país continúe con elevados niveles de desigualdad y que, además, la incidencia de la pobreza monetaria se mantenga en porcentajes cercanos a 30%. Los logros obtenidos en la lucha contra la pobreza no permiten ser optimistas. Hace 10 años, en 2014, había 16,4 millones de pobres. En 2024, que es el último dato del Dane, el número de pobres es 16,2 millones. La reducción apenas ha sido de 200.000 personas. Es uno más de nuestros fracasos colectivos.

Además de la desigualdad y la inclusión, el otro tema relevante es el del cambio climático. El asunto de la geografía, expresado en el ordenamiento del territorio, es el eje del plan de desarrollo. A pesar de que se diseñó el camino, Petro no entendió que la transición energética y los cambios estructurales que necesita el país solo son posibles si el presidente actúa como estadista y no se convierte en caudillo.

Para López, los cambios de Petro han sido significativos. Fue socialdemócrata y trató de gobernar los primeros ocho meses. El momento en que saca a siete ministros y desconoce la importancia de la tecnocracia “marca el destape del presidente de izquierda”. La tercera fase es la del “populista de izquierda”. Y la última, la de ahora, es la etapa del “caudillo”. En vista de las dificultades evidentes que tiene la administración del Estado, Petro ha tenido enorme éxito político al hacer la mutación de gobernante a candidato.

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