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Analistas 17/06/2026

¿Cómo gobernaría Abelardo?

En el mercado de apuestas de Polymarket, la probabilidad de que Abelardo de la Espriella le gane a Iván Cepeda es de 89%. O, dicho de otra forma: si las elecciones presidenciales se llevaran a cabo diez veces, en nueve ocasiones De la Espriella sería presidente.

Ahora, que se ven en calzas prietas, los petristas están intentando caracterizar al candidato de la oposición como un matón fascista.

Esto recuerda la anécdota del general De Gaulle sobre los grafitos de mayo del 68, donde acusaban a la policía antidisturbios de ser igual que las SS de Hitler (CRS=SS fue el eslogan del famoso afiche del Atelier Populaire). “Yo conozco a la SS y si la CRS fuera igual a la SS ustedes no estarían protestando”, fue la respuesta del general, que dejó en ridículo a los protestantes.

De la Espriella no es un fascista, entre otras cosas, porque no propone un papel preponderante del Estado en la economía. Todo lo contrario. Defiende un Estado austero y limitado, donde el sector privado desarrolle su potencial. No es tampoco nacionalista en el sentido estricto del término. Su alineación con EE.UU. y las alianzas potenciales que promete con gobiernos afines así lo confirman. Alejarse del multilateralismo insulso no es una mala idea. En cuanto a la seguridad, sobra decir que es la premisa básica del Estado de derecho. Y la agenda tradicionalista que defiende en materia de familia es la que apoya la mayoría de los colombianos, como queda demostrado en las encuestas, así no se esté de acuerdo con algunas de sus premisas.

Resulta hasta simpática la crítica de sectores progre cuando el candidato anunció que defendería la democracia liberal por “la razón o la fuerza”. La frase la entendieron como la confirmación de la deriva autoritaria de su proyecto político, hasta que se dieron cuenta de que desde 1834 es el lema de la muy democrática república chilena.

¿Cómo gobernaría Abelardo? No con una constituyente, como prometía hacerlo Iván Cepeda. Quienes lo acusan de proponer el adefesio lo hacen desde la conjetura. Sin embargo, ya sabemos, por lo que ha dicho, que hará uso liberal de los estados de excepción para restablecer el orden público y estabilizar las finanzas estatales.

Haría bien el nuevo mandatario, sea quien fuere, en tener claro que su victoria le otorga un mandato limitado. La realidad es que el país está dividido en dos. Refundar la patria a la imagen y semejanza del candidato triunfador sería un error garrafal. Este podrá hacer solo los ajustes en las políticas públicas que el congreso y que las cortes le permitan.

Antes de aventurar decretos de emergencia y conmoción, De la Espriella, si es presidente, debería concentrarse en consolidar una fuerte mayoría en el congreso. Tiene de dónde. Con esto podría implementar una muy importante agenda de reformas. Podría, además, usar su facultad reglamentaria no para expedir decretos que chocarían con las cortes, sino para derogar los esperpentos que deja Petro.

Nadie le está pidiendo a De la Espriella que reviva la “unidad nacional” con los de siempre, simplemente que gobierne con los de nunca, pero cumpliendo la constitución y la ley.

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