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Analistas 25/05/2021

Brian Andrew Nichols

Luis Fernando Vargas-Alzate
Profesor asociado de la Universidad Eafit

Otra luz asoma en el horizonte, no solo para Colombia sino para toda la América Latina. La semana anterior se conoció la nominación del funcionario afroamericano Brian Andrew Nichols para ser el Asistente del Secretario de Estado para el Hemisferio Occidental en la administración del presidente Biden. Dicha nominación, coincidente con el nombramiento de la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez como ministra de Relaciones Exteriores, puso al país en una situación que a simple vista resulta favorable, dado el conocimiento que el funcionario tiene sobre los problemas que aquejan, tanto al país, como a toda la región.

Brian Nichols ha estado trabajando en diversas latitudes del Sur Global (regiones que en el pasado se conocieron bajo el inadecuado rótulo de Tercer Mundo), destacándose en su constante lucha contra los métodos de fumigación aérea en los lugares en los que los cultivos ilícitos se dispersan en medio de las siembras lícitas de los campesinos, como ocurre en Colombia y Perú. Así, se convirtió en un defensor de la erradicación manual, siempre que se ofrezcan las garantías para que este tipo de supresión de cultivos se pueda llevar a cabo.

También Nichols se convirtió en un abanderado de la lucha contra la pobreza y las desigualdades en la región centroamericana, mientras actuó como uno de los oficiales políticos de mayor experiencia y conocimiento en la embajada estadounidense en El Salvador. Práctica que complementó de muy buena manera con su actividad en México y como Director de Asuntos del Caribe, que no solo hace parte de todo el conglomerado latinoamericano, sino que además padece problemas que pueden llegar a ser los más críticos de toda la región. Incluso, para recordar también, es importante anotar que Nichols trabajó en la embajada estadounidense en Colombia durante los años en que Álvaro Uribe fue presidente, para irse luego a Perú, siendo nombrado embajador de su país en Lima y destacándose por impulsar una serie de programas favorables al desarrollo sostenible, incluso antes de formalizarse la Agenda 2030 sobre los reconocidos ODS.

Su carrera se vio injustamente disminuida o, por lo menos afectada, al haberse declarado un soporte internacional significativo para el movimiento Black Lives Matter, mientras fuera nombrado por el presidente Donald Trump embajador en Zimbabue. No obstante, ese ocaso fue un escueto impacto mediático de lo que su presidente quiso venderle al mundo sobre su enfermizo racismo. Ahora, con más fuerza, Brian Andrew Nichols está de vuelta, siendo nominado como Subsecretario para los asuntos de esta parte del mundo.

Dicha nominación se convierte en una posibilidad importante para retornar a la fluida interacción que en tiempos de la administración Obama se dio con Bogotá. Primero, por todo lo que se citó en los párrafos previos, escritos a propósito para entender de quien se habla, y segundo porque el señor Nichols en realidad está muy interesado en acompañar la estabilización de Colombia, además del retorno a la democracia en Venezuela, hecho convertido en otra de sus preocupaciones desde hace varios años.
Desde cualquier perspectiva, para Colombia resultará importante que la nominación de Brian Andrew Nichols logre la aprobación del Congreso, pues existe una declaración oficial de su parte de querer acompañar al gobierno del presidente Duque en la estabilización de la situación socio-política que se vive desde hace más de tres semanas. Sin embargo, será obligatorio retornar a lo que se ha insistido incansablemente por quien escribe; lo que pactó el Estado colombiano con la otrora guerrilla de las Farc se tiene que implementar a mayor velocidad, pues seguirá siendo una exigencia de Washington para respaldar cualquier programa o proyecto que se pretenda adelantar en el país. De lo contrario, sería un apoyo inútil, envuelto en una absurda retórica, improductiva y falaz.