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En 1914 el ejército alemán invadió Bélgica quien por entonces se declaraba neutral en el conflicto europeo, su rey se exilió, la economía entró en crisis a pesar de haber sido una de las primeras naciones industrializadas del mundo, lo que garantizó su independencia en 1830.
En 1940; de nuevo el ejército alemán ocupa a Bélgica, esta vez le tomó 18 días al rey para rendirse, su ocupación duró 5 años, 100 mil muertos en ambas guerras, y una economía destrozada.
En noviembre del 2025, 85 años después, el Gobierno de Bélgica ha enviado 149 mil cartas a todos los jóvenes de 17 años para informarles la posibilidad de prestar servicio militar voluntario, les propone un pago de 2 mil Euros mensuales queriendo con ello preparar a sus jóvenes para una posible guerra, sacando provecho de la precariedad como lo señaló el Huffpost, ya que los jóvenes belgas temen por su futuro dada la incertidumbre presente.
Pasaron tres décadas de haber suprimido el servicio militar, uno de los muchos privilegios que está perdiendo el insostenible "estado de bienestar". La historia ha enseñado que los malos vuelven; ¿Cuándo? Dos o tres generaciones después cuando la gente se canse de vivir bien, de tener libertad y comida en su nevera o cuando el dolor se haya olvidado.
Bruselas está a 2.500 kilómetros de Moscú, pero a 10 minutos de ser alcanzada por el misil ruso Burevestnik, llamado Skyfall por la Otan, no hay como escapar de este horror.
La paz es demasiado preciosa para dejarla en manos de pacifistas, la paz en el ser humano es una condición que hay que imponer, la guerra fluye espontáneamente… en cada rincón de Colombia se dan a diario casos de intolerancia y violencia que generan miedo y dolor, pero esto no es nada comparado a una guerra.
En la pandemia que ha sido lo más parecido a una guerra, nos dimos cuenta que no hacíamos muchas cosas de lo que necesitábamos para no morir: ¿tapabocas, ventiladores, medicamentos y un largo etcétera… qué aprendimos?
Los colombianos vivimos hace un siglo en un conflicto interno constante, no es una guerra, en términos médicos es una enfermedad crónica subclínica, esa vaina ni se cura ni se agrava, pero el paciente se mantiene enfermo. La guerra civil en Estados Unidos fue muy dolorosa, pero a partir de allí maduró como nación.
Algo parecido le ocurrió a China quien sufrió en el siglo pasado las invasiones de Japón creyéndose por años: “amo y señor de la guerra” hasta que esa misma, de la que siempre se sintieron señores, les mostró su verdadero rostro y nunca quisieron saber más de ello hasta ahora, cuando volvieron a rearmarse y pensar en China como lo están haciendo Vietnam, Filipinas, Taiwán entre muchos, pues ellos no ven un enemigo interno nunca y están relativamente tranquilos, si el enemigo llega, es de afuera. Acá todos nos percibimos como enemigos y nunca resolvemos los problemas, los “pateamos” hacia adelante, que otros los solucionen. Nunca nos preparamos para nada, ya va siendo hora.
Sin reacciones ni liderazgos alternativos muchos Estados buscarán acomodarse en los sucedáneos de las actuales instituciones internacionales como si fueran un club privado de pago y al servicio de un solo hombre