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Analistas 02/06/2020

Desafíos de la nueva normalidad

Luis Felipe Gómez Restrepo
Profesor Universidad Javeriana Cali

De las voces públicas que se han manifestado profusamente en estos días de crisis, se pueden leer las oportunidades que como país tenemos por delante. Hemos aprendido grandes lecciones y podemos aprovecharlas para mejorar. Mentes brillantes nos marcan la ruta de algunos cambios que en otros momentos creímos imposibles y que, hoy pueden volverse parte de nuestros desafíos y prioridades para actuar.

Queda muy claro, como ya lo venían insistiendo los científicos y activistas, que la agenda ecológica es inaplazable. Disminuir la huella de carbono derivada de los viajes en avión hoy no parece tan imposible; hemos aprendido a acortar distancias para hablar, para interactuar, compartir, conocer y diseminar ideas, gracias a la tecnología. La generosidad para enseñar y entregar herramientas para podernos comunicar y colaborar se ha dejado ver a manos llenas. También hemos aprendido cómo descongestionar las ciudades y de qué manera podemos disminuir el consumo del automóvil reemplazándolo por otros medios más sostenibles como la bicicleta; hoy somos más sensibles frente a las necesidades de territorios frágiles y vulnerables como el Amazonas y hemos aprendido a convivir con especies animales que en el pasado desplazamos de su hábitat natural.

Los científicos nos han mostrado de manera contundente, cómo el conocimiento puede ser oportuno y pertinente al servicio de la sociedad. La colaboración entre la política, la ética y la ciencia es en el presente una realidad. Hemos aprendido a consultar a los científicos para tomar mejores decisiones, respetamos y valoramos sus datos, modelos, estimaciones, como formas de salvar la vida y proteger la sociedad. Este tipo de ganancias podrían perdurar más allá de la crisis y ser nuestro acervo y capital.

Somos conscientes, de mejor manera, de las graves inequidades con las que vivimos. La situación agudizó este desequilibrio mucho más, pero sin duda tenemos más herramientas para entender en qué dirección y cómo es posible la colaboración para transformar estas injusticias históricas. Se escuchan mensajes contundentes sobre la cohesión social básica, la pensión universal y el tamaño del ingreso mínimo formalizado. Se escucha a viva voz, “Que nadie se quede atrás”, esta invitación que desde ya hace tiempo hace la ONU a través de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, con mucho más sentido para nosotros en estos momentos.

La voz del ciudadano, de los grupos sociales, de los actores y líderes se ha hecho visible con un despliegue de medios y de construcción de contenidos sin precedentes. Las redes sociales movilizan contenidos de diferente índole que ponen la información en manos de todos con gran rapidez. Será importante estar atentos a que no se salga de control esta oportunidad única de comunicarnos a través de redes y plataformas tecnológicas, haciendo frente con espíritu crítico a toda posibilidad de manipulación. Se nos impone construir criterio, poner en práctica la latencia y la racionalidad, que evite que seamos reactivos e irreflexivos, pudiendo aprovechar la increíble oportunidad de saber y conectar con todos.

Finalmente, un tema fundamental, que emerge como un mantra, en todo el planeta, defender la democracia. A nivel local, estar atentos a que las medidas de protección al ciudadano no deriven en un abuso de autoridad, que los decretos de excepción sin control político no se vuelvan una forma de actuar permanente y que los datos de la ciencia no se conviertan en una forma velada de afectar las libertades y los derechos que con tanto esfuerzo ganó la humanidad. Vivimos tiempos difíciles en lo económico, en lo político y esto puede hacer frágil la democracia, por eso tenemos que ser innovadores y creativos para resolver la crisis y no sucumbir a la tentación del autoritarismo, que puede venir desde cualquier orilla y lugar.

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