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Del Papa para los empresarios: equidad e inclusión

La visita del papa Francisco fue realmente intensa y nos dejó interesante mensaje para reflexionar. Es indiscutible que, como líder espiritual, como jefe de Estado y, sobre todo, como ser humano, el Sumo Pontífice nos dejó grandes luces, de las cuales podemos extraer valiosas enseñanzas. Su testimonio nos habla y directo al corazón. En efecto, su ejemplo de vida y liderazgo, son rasgos inspiradores para una sociedad que se encuentra en un proceso de cambio, de reencuentro consigo misma. El Papa les habló a muchos estamentos, a los políticos, a los jueces, a los afligidos, al clero, pero también les habló a los empresarios.

Los mensajes del Papa en su intervención en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño (Bogotá), el pasado 7 de septiembre, deben ser recogidos para interiorizarlos, reflexionar e implementarlos, con el ánimo de actuar para el bien común. Focaliza el Papa en la raíz de los males del país: “… la inequidad es la raíz de los males sociales”. Colombia está clasificado como uno de los países con mayor inequidad de la región, y aunque las causas son diversas, que van desde lo histórico, pasando por la pésima redistribución de la riqueza, hasta la corrupción que hoy nos abruma, el papel de los empresarios es crucial para construir un círculo virtuoso que termine con las dinámicas de exclusión. Cuando el empresariado decide trabajar en pro de grandes causas, se generan grandes cambios.

“Todos somos necesarios para crear y formar la sociedad. Esta no se hace sólo con algunos de «pura sangre», sino con todos. Y aquí radica la grandeza y belleza de un país, en que todos tienen cabida y todos son importantes”. El mensaje está dirigido a la importancia de que todos los hombres y mujeres sean incluidos en el sistema, y que aporten y puedan beneficiarse de él. Por ello, sistemas que excluyan son sistemas éticamente inadmisibles. Y para no excluir es fundamental que haya oportunidades para todos. De la mano de este mensaje, recibimos una invitación, la cual es “poner la mirada en todos aquellos que hoy son excluidos y marginados por la sociedad, aquellos que no cuentan para la mayoría y son postergados y arrinconados”.

Si atendemos a esta invitación, es necesario seguir implementando estrategias de mediano y largo plazo, que sean sostenibles, mediante las cuales se generen mecanismos de inclusión, evitando segregaciones injustas, dañinas e innecesarias.

Pidió el Papa, igualmente, que a los generadores de tanta violencia en el país y que ahora se están reintegrando a la vida social, les tendamos la mano. Toda persona merece una nueva oportunidad. Muchas víctimas nos están testimoniando una grandeza muy grande al perdonar atrocidades. Y nos inspiran a dar el primer paso.

Como nos dijo el Papa, tenemos que dar el primer paso. Pero esto deviene de un proceso anterior, y es creer, firmemente que nuestra sociedad si puede cambiar. Ese cambio inicia por nosotros mismos. Hay que ver lo bueno de cada situación, no estancarnos en un negativismo estéril, que nos conduce a una visión pesimista de nuestro entorno y nos desanima a emprender acciones diarias, mediante las cuales podemos ir transformando cada uno de los ambientes en los que nos desarrollamos como personas, trabajadores en últimas, como integrantes de una sociedad, a la cual debemos aportar la mejor versión de nosotros mismos.

El mejor ambiente para los negocios es sin lugar a dudas un lugar donde se pueda trabajar en conjunto y que todos contribuyan al bien común.

Lo anterior se logra cuando actuamos y nos mueve la pasión. Hay que “poner el corazón en todo lo que hagamos, pasión de joven enamorado y de anciano sabio, pasión que transforma las ideas en utopías viables, pasión en el trabajo de nuestras manos”, solo así y con la plena convicción de que las cosas pueden cambiar, seremos actores que aportaremos a la justicia social y por este camino entronizaremos la equidad y la inclusión en Colombia.