Analistas

El Acuerdo de Paz que firmamos

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Reconozco que es aventurado resumir un acuerdo extenso y complejo. Su implementación consiste en los protocolos y procedimientos administrativos para materializarlos. Por eso es muy importante tener claro qué dice el acuerdo.

Está sintetizado en aquellos asuntos que por virtud del acuerdo CONCEDIMOS a las Farc, así como aquellos que fueron CONCESIONES a favor de la sociedad representada por el Estado. Que sirva éste de apuesta pedagógica para entenderlo.

Es importante decirlo que mediante este acuerdo no cesaron las violencias con todos los demás actores armados, en todo el territorio. De hecho aparecieron las disidencias que aparecen en todo proceso de paz, más aún si nuestros conflictos están alimentados por el narcotráfico.
Concedimos

1. Política de desarrollo agrario integral 

Más que una concesión este es un punto central de acuerdo entre las partes. “Es imperativo eliminar brechas de inequidad en el campo”.

Acceso y uso de la tierra. Desestímulo a tierras improductivas. Formalización de la propiedad. Sistema de seguridad alimentaria, etc. Respeto total a propiedad privada. Este punto del acuerdo atiende lo que por décadas ha sido olvidado. La modernización del campo colombiano pasa por la tierra, su historia y su propiedad. (Acuerdo 1 de la Agenda)

2. Participación política

El centro de este proceso fue lograr que guerrillas se transformaran en movimiento político. Atiende este punto derechos y garantías a la Oposición, además de la seguridad necesaria para movimientos legales que surjan, participación política con votos, sin armas, y elegibilidad política manteniendo pendientes sus cuentas ante la JEP. Era muy improbable pactar la eliminación de derechos políticos, en un conflicto que tiene orígenes políticos. Se dijo: ¿Cómo pretender tomar las armas de las Farc cerrando espacios políticos?

3. Amnistía para delitos con ocasión del conflicto y conexos que no constituyen crímenes internacionales ni violaciones a los derechos humanos

Esta amnistía es típica de procesos en donde es necesario introducir medidas de justicia transicional para el grueso de la tropa. Política estatal de reinserción, adaptación laboral, reincorporación a la vida civil dentro de la legalidad. Es cierto que ello cuesta mucho dinero. De ahí la importancia de las veedurías ciudadanas para estos efectos. La plata de la paz bien invertida es garantía de paz futura, y también lo contrario.

No se hace concesión alguna en cuanto a delitos atroces, y se hace expresa excepción, sobre graves delitos cometidos principalmente por cabecillas Farc, o demás actores del conflicto armado. Para estos, se contempla el Acuerdo sobre Víctimas que crea un “Sistema Integral de Juzgamiento, Verdad, Reparación y Castigo” con penas alternativas.
Obtuvimos

1. Dejación de Armas

Contra todo pronóstico y especulación de que “las Farc no entregarían sus armas”, este acuerdo es un reconocimiento verdadero a que el estado tiene el monopolio exclusivo y el poder de las armas. Es la entrega del ideario armado de las Farc para someterse al imperio de la ley y la fuerza colombianas. Renunciar a las armas para un guerrero no es poca cosa.

El protocolo de desarme se cumplió, la ONU fue su garante. Supervisó Celac. El acuerdo produjo la dejación efectiva de un gran porcentaje de armas y pertrechos de combate. La tasa fue superior a 1.5 armas por hombre, índice mayor que todos los anteriores procesos de desarme aceptados en Colombia y el mundo..

2. Desmovilización completa que finaliza el conflicto

Cese al fuego y cese de hostilidades bilateral y definitivo. Incorporación de las Farc a la vida civil – en lo económico, lo social y lo político. Intensificación de la lucha contra la corrupción, el crimen organizado como las Bacrim, y violaciones de derechos humanos, etc. “Aceptamos luchar por una Política más transparente.” Por este acuerdo las Farc renuncian a la lucha armada para volverse fuerza política legal. (Acuerdo 3 de la Agenda)

3. Reconocimiento y Reparación de Víctimas y contribución a la verdad

El foco central del acuerdo es la sanación de las víctimas, la reparación, y la garantía de no repetición. La Jurisdicción Especial de Paz, JEP, a punto de instalarse, se enfoca en la reparación material de las víctimas. Ellas necesitan la verdad para poder sanar, una reconstrucción del tiempo sin sus seres queridos, tomando en cuenta sus sentimientos, dolor y necesidad de paz interior y perdón. Espacio solemne de encuentro entre víctima y victimario, escenario para el arrepentimiento real y un eventual perdón pedido u otorgado.  Para ello se creó la Institución de la Comisión de La Verdad (Acuerdo 5 de la Agenda)

4. Castigo para todos los victimarios por delitos con ocasión del conflicto que no son amnistiables.

Tribunal JEP instituido para juzgar conductas de todos los actores del conflicto, tomando en cuenta la verdad aportada. Sanciones de restricción efectiva de la libertad que determinará un magistrado JEP. Acuerdo de reparación con las víctimas tendrá en cuenta el tipo de trabajo que puede reparar el daño. Desminado, siembra, reconstrucción. Cabecillas de Farc pasarían todos un tiempo de mínimo cinco a ocho años en un espacio no carcelario. Supervisados.

Si los postulados a la JEP mienten o incumplen acuerdo tienen penas privativas de libertad en cárcel, de 15 a 20 años. Hay visos de impunidad para muchos. Sin embargo, un esquema carcelario de 8 años de privación de libertad no garantizan el desarme por un hecho evidente: Ningún guerrero no vencido entrega su fusil a cambio de irse para la cárcel. Habrá entonces restricción de la libertad efectiva.

5. Renuncia de las Farc al narcotráfico

Desligue completo del negocio del narcotráfico de la política. Sustitución de cultivos, erradicación manual, control de zonas por parte del estado, rutas, etc. Acuerdo expreso para desligar política de narcotráfico. Se espera un mayor desarrollo y cumplimiento de este punto en la JEP que apenas se asoma. (Acuerdo 4 de la Agenda)

A manera de conclusión y desde mi punto de vista, debatible por supuesto, creo que el acuerdo de paz firmado crea Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición que otorga además un castigo menos severo que la cárcel, pero que contempla un aprovechamiento de ese tiempo para reparar.

No será una fórmula perfecta para quienes quieren ver un mayor castigo. Pero ofrece verdad y reparación a las víctimas, y es viable para hacer la paz con las Farc porque las desarmó y sacó del escenario de violencia nacional en el que llevamos ya casi 60 años. Los efectos del acuerdo están a la vista.

Hay recrudecimiento de violencias en antiguas zonas de conflicto e influencia del narcotráfico. Hay dificultades con el supuesto delito de Santrich y la aplicación de la ley. Desvíos de dineros de las paltas de la implementación del acuerdo. Quizás ineficiencia, desarticulación de entidades. Los líderes sociales han aumentado sus luchas, sus causas, y exponiéndose más, han sido muchos asesinados.

Sin embargo, para el que se quiera interesar, en virtud el acuerdo anterior, hoy hay en Colombia menos accidentes por minas antipersonal porque ha podido verse un gran esfuerzo de desminado. Con estadísticas en mano, ya se han salvado más de 3.500 colombianos. El turismo en muchas regiones se ha reactivado porque la vida en esos territorios apartados ha cambiado.

Hay menos desplazamiento, menos reclutamiento forzado de menores, se ha creado una gran conciencia de que las armas no son vehículo para llegar al poder. Un acuerdo de paz es el inicio de un proceso nacional y social para abordar los retos del país que por andar en guerra nunca hemos podido atender. Creo que debe empujarse y garantizar su completa implementación.

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