Analistas

El derecho selectivo a odiar

Afirmar que los profesores nos aprovechamos de nuestra posición para acosar estudiantes, es considerado libertad de expresión. Denunciar en cambio que un grupo de mujeres amenazan de muerte a un hombre, es discurso de odio. Así están las cosas hoy en las redes sociales. La Unión Europea lanzó una advertencia a las plataformas digitales como Facebook, Twitter y Google, para que retiren los contenidos que inciten al odio y la violencia. La intención es buena, pero hay un peligro al definir desde lo políticamente correcto, qué es discurso de odio y qué no es: Se puede estar callando a toda una población.

La videocolumna “Las Igualadas” de El Espectador, lanza a diestra y siniestra un discurso de odio hacia los hombres. Una postura feminista que debería ser respetada. Sin embargo, el video de la semana pasada ofende directamente al gremio de profesores universitarios y a las universidades mismas. La pieza se titula “Las universidades de Colombia son un infierno para las mujeres”… ¿Perdón? ¿Todas las universidades? ¿Todas las mujeres? ¡Esto prácticamente es pánico económico! ¡Si alguien vive feliz en las universidades, es precisamente la mujer, las estudiantes! ¡No venga a inventar y a alarmarlas convirtiéndolas en víctimas cuando ellas están felices estudiando! Más adelante se atreve a decir que los profesores nos valemos de nuestras influencias y poder (quién sabe cuál) para ejercer presión sobre las alumnas.

La Igualada denuncia el caso de tres profesores y un supervisor. Digamos que son cuatro acosadores. ¡Cuatro! Pero en sus matemáticas eso es igual a decir que todos los profesores somos unos aprovechados y que todas las universidades son un infierno. ¿Cómo se puede generalizar de esa forma malintencionada e irrespetar a un grupo de profesionales por unos casos puntuales? Además de la imprecisión, es claramente una afirmación que genera odio. Las pobres niñas engañadas que compren ese discurso van a empezar a sentir miedo en la universidad, inseguras por estar rodeadas de acosadores y ahí sí se sentirán en un infierno, todo porque la periodista del video les sembró ese pánico tonto.

Mientras tanto, el escritor argentino Agustín Laje ha sido bloqueado por Facebook en dos ocasiones tras denunciar a un grupo de feministas que lo han amenazado de muerte por no estar de acuerdo con su ideología. ¿Hablar desde el feminismo le da entonces al usuario de Facebook un estatus de infalibilidad para decir lo que se le antoje? ¿Solo es discurso de odio el que no se ajuste a lo políticamente correcto? Si queremos navegar en redes más justas, los usuarios debemos denunciar comentarios que ataquen a un grupo de personas bien sea por su raza, su sexo, su religión, su nacionalidad… y por su puesto su profesión. Porque difamar a los profesores del país, también es ataque y también genera odio, ¿o no?

Tras esa advertencia de la UE, no se sorprenda si de repente le bloquean su cuenta o le borran un comentario. Preparados para la censura selectiva.