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Tribuna Universitaria 22/10/2018

Exigiéndole al medio equivocado

Leonardo Gómez Jiménez
Profesor de Medios Digitales
Analista LR

Salió del aire el programa “La Historia del Mundo” de Diana Uribe y de repente Colombia se convirtió en un país de oyentes de programas de historia y no de televidentes de telenovelas.

¡Qué hipócritas somos! Nunca se habló tanto de Diana Uribe como ahora que se termina su programa. Y los usuarios indignados en redes sociales le reclaman a Caracol Radio por haber terminado un espacio que, seguramente, nunca sintonizaron. Por supuesto, que hay miles de fieles seguidores de la historiadora que legítimamente se sienten huérfanos.

Pero la buena noticia es que Diana seguirá con su programa ahora en podcast para que sus oyentes la sigan en internet. ¿Cuántos de los indignados con Caracol estarán dispuestos a buscar el podcast, descargarlo y escucharlo?

El problema es que le estamos exigiendo al que no es, sin darnos cuenta de que los medios ya no son solamente los grandes conglomerados. Les exigimos a Caracol y RCN producir contenido educativo, infantil y cultural y no se nos ocurre ver qué está pasando en Señal Colombia.

Este canal tiene espacios infantiles ganadores de premios internacionales. Den una vueltica de vez en cuando por ahí. ¿Han escuchado la radio pública Radiónica? Producen unos magníficos especiales destacando nuestra cultura, la historia de Colombia, la historia del rock nacional, hablan de deportes, más allá del fútbol… en fin, información alternativa que no está presionada por intereses comerciales.

“Es que los medios privados solo piensan en el negocio”, alegan algunos indignados. Lamento informarles que sí, así es. Los medios de comunicación privados, aunque tienen una responsabilidad ética y social con su audiencia, son negocios que deben ser rentables.

Si un espacio en radio o TV no marca la audiencia esperada, el anunciante no va a querer invertir allí, y por lo tanto no habrá presupuesto para producir. Eso es economía básica. Si hoy la TV privada ha encontrado que su nicho pide telenovelas y realities, pues eso es lo que dan.

Deben responder a los accionistas, a la junta directiva. No les pidamos programas culturales porque esa audiencia hace rato se fue de ahí. Si la radio comercial ha encontrado que su rol hoy es entretener e informar, pues es porque el público que busca otro tipo de información ya no está ahí. Si el EGM y el ECAR, que miden la audiencia de radio, muestran que un programa o una emisora no es recordada por los encuestados, la compañía radial debe tomar decisiones.

A Diana le podrá ir mejor en su podcast independiente. Ella sola es una marca muy valiosa que puede volar sola. Una marca de nicho, y a donde vaya irá su audiencia. Su público es de ella, no es de Caracol. Hoy somos muy infieles con las marcas mediáticas y nos casamos más con las marcas personales.

En vez de exigirles a los masivos que atiendan nuestros intereses particulares, apoyemos a estos creadores independientes de contenido. Apoyémoslos compartiendo y difundiendo su trabajo, comprando sus productos y aportando donaciones.

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