Todo esto nos lleva a olvidar la verdadera razón por la que vivimos: No vivimos para morir, vivimos para vivir
La discusión sobre el tipo de cambio no debería derivar en la tentación de intervenir el mercado cambiario ni en la nostalgia por un peso débil. La apreciación reciente responde, en parte, a apuestas de confianza en el país
Aunque poco entendamos, lo cierto es que el primer año suele ser un romance entre el Capitolio Nacional y la Casa de Nariño