Analistas

“Tostao” en el Océano Azul

El mercado en todos sus aspectos suele tener como base la masificación de productos y servicios en donde los distintos competidores pelean en una guerra casi siempre de precios y con ello una disminución de los márgenes de ganancia. Este tipo de competencia, la más popular, termina acabando con muchas empresas, en donde sobreviven los más fuertes y de ahí suelen originarse monopolios y oligopolios.

Esta guerra del mercado ha sobrevivido así durante décadas. La demanda existente se explota y las marcas buscan ser diferenciadas sacrificando casi siempre el precio. Es así como tenemos marcas de relojes, carros de lujo y hasta cereales que buscan ser reconocidos por ser singulares frente al resto. Sin embargo, hay un nuevo tipo de estrategia que está surgiendo y cambiando las reglas en algunas partes del mercado. La llaman “Océano Azul” y su fin no es superar la competencia, sino crear nuevos espacios en el mercado y hacer la competencia irrelevante. Allí se crea y captura una nueva demanda y se conjuga la diferenciación pero incluyendo el bajo costo.

Ejemplos de este tipo de estrategia se pueden encontrar en el Nintendo Wii, en su momento Sony con Play Station y Microsoft con el Xbox: competían en el mercado por cuál era la consola con mejores gráficas, precio y calidad en sus juegos. Su nicho eran los adolescentes o gamers. Nintendo decidió apartarse de esa competencia y con una nueva consola buscó atraer hombres mayores, niñas, mujeres y familias; las gráficas y su conectividad pasaron a segundo plano y ofreció la posibilidad de jugar con base en movimientos y no sentado como las demás; además su precio se ubicó un poco más abajo que las otras consolas, volviéndose única en su especie.

En Colombia estamos viendo algo parecido con las panaderías Tostao: de una guerra de precios y productos similares entre el segmento, en donde se llegó a cobrar $14.000 por un simple caldo de costilla, se condujo a una nueva oferta en donde se ofrece productos de calidad a un bajo costo, eliminando casi por completo mesas, meseras y los artículos de difícil manejo como los tamales y las sopas. Su interés no fue competir en el segmento tradicional, sino crear valor en los estratos medios y bajos para ofrecer productos buenos a un precio más justo. Adicional a ello, con un músculo financiero importante; han tenido un crecimiento astronómico a un año de su operación; según datos de la revista Dinero cerraron 2016 con más de 100 puntos y siguen creciendo. Su modelo da para varios artículos, pero en conclusión crearon una nueva demanda en la que sí se pudo dar calidad a un bajo costo.

La Estrategia de Océano Azul, está paulatinamente entrando en varios negocios, hasta las aerolíneas la están implementando. Para un país como Colombia, con una crisis ad portas, está en los empresarios crear nuevas formas de salir adelante; y para el próximo gobierno, sentar las bases en las cuales los emprendedores tengan cabida en un país, al parecer, sin riendas.