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Analistas 05/08/2022

Exigir sin ejemplo

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

Desde hace un tiempo se volvió costumbre entre distintos sectores de Colombia, averiguar los gastos del gobierno de turno en reuniones, viajes y hasta almendras; esta práctica ha demostrado el derroche estrafalario de algunos mandatarios que le exigen mucho al pueblo, pero no les gusta que les exijan a ellos.

¿Era necesario un gasto de $5.000 millones en la posesión presidencial? No, menos con una inflación galopante y ad-portas de una nueva reforma tributaria. Si se le va a exigir a la ciudadanía, hay que comenzar por el ejemplo y un gasto exagerado no puede ser el preámbulo de una nueva exigencia en materia de impuestos, la austeridad debe ser el ejemplo, no la orden. Tampoco hacen falta más ministerios a las ya cargadas carteras, 18 ministros son muchos, y su eficiencia no compensa el gasto.

El gobierno saliente tampoco ha hecho algún esfuerzo, fueron noticia adjudicaciones de última hora, notarías nuevas para amigos y una ejecución presupuestal acelerada, el presidente Duque hizo crecer el ya grande aparato estatal y sus ideas de “Estado pequeño y eficiente” que promulgó en campaña no se vieron reflejados; en el poder se suele sucumbir a la tentación de tener, premiar y manejar, eso también es corromper la función ejecutiva, al final los únicos perdedores de toda esta espiral son los ciudadanos, con reforma tras reforma su riqueza adquirida es absorbida por un Estado insaciable, que con promesas cree tener viviendo a todo el mundo mejor.

Se sabe que la campaña y el gobernar son asuntos distintos, pero molesta la burla del legislativo en su reducción de gastos ante el lujo con el que viven respecto al resto de la ciudadanía, ofende aún más que quienes agarraron la bandera de la austeridad sin ningún pudor en medios salgan a defender sus “vacaciones” y privilegios. Utilizar el legislativo para beneficio propio corrompe la labor de ser congresista y esto también es corrupción, no solo por robar se es corrupto, también por corromper la labor por la que se fue elegido.

Según la comisión de empalme entrante va a recibir un Estado desfinanciado y será necesario recortar varios programas entre ellos el de la economía naranja, glifosato y fracking. Las razones son notorias pues la deuda externa en este momento representa 50% del PIB con un aumento de casi 11% respecto al año anterior según el Banco de la República; el recorte de estos tres programas no será suficiente, por eso antes de una nueva reforma que toque todos los bolsillos se requiere un verdadero recorte de gastos, no tiene presentación exigir cuando ningún funcionario público se está tocando su propio bolsillo.

La labor de la ciudadanía con derechos de petición y veeduría será fundamental, pero sobre todo la de la prensa, un control estricto y con capacidad de llegada a distintos sectores será la mejor forma de recuperar credibilidad y sobre todo de presionar el buen uso de los dineros públicos, el político vive de la opinión y suele acomodarse al buen concepto de ella.

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