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Embajadores de lo vivido

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Juan Manuel Nieves R.

Charlando con un director espiritual hace algunos años, me decía que una de las grandes capacidades del ser humano era la capacidad de cambio, una persona “temperamental” con humildad y voluntad podía controlar su genio y así ocurría en muchos aspectos con la persona, pero que a pesar de todo, el pasado siempre era importante, pues todos somos embajadores de lo que hemos vivido.

A unos días de las elecciones regionales del país, resulta curioso ver a tantos candidatos queriendo posar de independientes. Ante el desprestigio del mismo ejercicio de la política, una salida fácil para muchos es intentar venderse como personas ajenas a dicha profesión, intentando desvincularse de cualquier pasado o pertenencia a un partido. Los partidos políticos, según la encuesta pulso país, han tenido una imagen negativa superior al 70% en los últimos 3 años, y no más del 8% dice pertenecer a alguno. De ahí que resulte beneficioso figurar como “nuevo”. Lo malo es que la mayoría de las veces dicha postura de independiente resulta siendo falsa, como se dijo en la anécdota del principio, todos somos embajadores de lo vivido, y los candidatos representan unas ideas, defienden unas creencias y han tenido posturas que dicen bastante de cómo será su ejercicio de gobierno.

En la política moderna, sentarse a leer el programa de un candidato es un ejercicio responsable pero poco práctico; aquel es un escrito que resume muchas de las promesas, pero el ejercicio de gobierno es completamente distinto y un gobernante, al final, defenderá lo que ha creído y pondrá en marcha los ajustes que considere necesarios sin pensar en lo que prometió en campaña. Distinto es indagar por la trayectoria que ha tenido el candidato; una persona que coordinó en el pasado una campaña política y ahora posa de independiente, no lo es. Para llegar a asumir el reto de dirigir una empresa política se necesita convencimiento y ese no cambia con unas nuevas elecciones; menos cambia una postura en el pasado frente a la economía, los subsidios o la vida; muchos quieren alejarse de los partidos tradicionales, pero sus convicciones salen a flote y la mejor forma de conocerlas es viendo algo de su vida; hoy con las redes sociales y el mundo del internet, la tarea resulta mucho más fácil. Por ello considero el voto responsable ya no pasa por la lectura juiciosa de un programa, es más efectivo averiguar simplemente quién ha sido el candidato y qué posturas ha defendido en su vida.

Con ello tal vez se eligiera mejores candidatos y se evitara repetir elecciones próximas, pues no son pocos los mandatarios que una vez electos al poco tiempo son destituidos por corrupción o por alguna inhabilidad sobreviniente. Si bien es cierto la grandeza del ser humano es también su capacidad de cambio, aquella requiere esfuerzo y para unas elecciones parece poco probable que esta surja, más allá de ser una máscara para conquistar nuevos electores.

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