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Del Joker al drama verdadero

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Juan Manuel Nieves R.

Hace una semana estrenaron la película El Joker, y ya ha causado algunas polémicas por sus críticas y escenas violentas; entre otras hay un acontecimiento que se repite varias veces: el aspirante a comediante simula varias veces suicidarse por ser un relegado de la sociedad y en sus palabras “no tener un solo minuto de felicidad”.

El suicidio en la sociedad ha sido rechazado por la mayoría de las culturas; la Iglesia Católica hasta hace varios años no dejaba enterrar en suelo sagrado al suicida y durante varios siglos aseguraba su condenación. El tiempo ha hecho misericordiosa su posición y hoy pide encomendar a cualquier alma, pues solo Dios conoce su juicio. Independientemente de la posición religiosa, el acabar con su propia vida es un drama para cualquier familia y también para la sociedad.

Según la OMS, en el año ocurren más de 800.000 suicidios y las edades con mayor proporción son jóvenes entre los 15 y 29 años; sorprende que una juventud que nace en una época con el mayor bienestar jamás conocido decida quitarse la vida. En Colombia el suicidio ocupa la cuarta causa de muerte violenta, por cada 100.000 habitantes cinco se suicidan, es decir se reportan un poco más de 2.600 muertes al año; los departamentos históricamente con mayores índices son el Amazonas seguido de Antioquia y Arauca, pero en 2018 los que presentaron mayor crecimiento en suicidios fueron Antioquia, Bogotá y el Valle del Cauca según el observatorio: Así vamos en salud.

Un estudio de la Universidad de Antioquia señala que un intento de suicidio tiene un valor entre US$1.686 y US$3.087; sus costos varían según el método de suicidio y se incrementan según el número de días de hospitalización y tratamiento farmacológico, el método más utilizado en el estudio fue la intoxicación mediante fármacos seguido de envenenamiento; en Colombia a pesar del incremento del gasto público en salud en $3,8 billones, no se tiene clara una política pública respecto al suicidio como lo declara el psiquiatra Luis Muñoz en una entrevista reciente.

Según varios especialistas, la conjugación de tres elementos vuelve potencialmente peligrosa una conducta: el sentirse solo, una carga para la sociedad o la familia y una gran tolerancia para el dolor. Conjugados estos tres elementos en una persona, puede convertirse en un potencial suicida. Las profesiones con mayor riesgo son los médicos y los policías; expertos en la materia como Milton Sánchez señalan que la conducta es evitable: “alejando cualquier factor de riesgo se puede evitar una muerte auto infringida”.

En la película, el Joker a pesar de que ronda en todo momento la idea del suicidio, decide descargar su ira en los demás y utiliza la violencia como método de protesta; eso es en la ficción, en la vida real miles de personas mueren, y finalmente una persona que decide acabar con su vida está buscando también su propia felicidad.

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