Deje de contar incidentes y empiece a medir capacidad. Inventaríe cada agente activo, qué toca y con qué credencial, y dele el mínimo acceso, nunca el de quien lo instaló.
Y si usted cree que su empresa es distinta, hágase una sola pregunta. ¿Cuántos de sus colaboradores saben exactamente para qué sirve lo que hacen? No qué hacen. Para qué sirve. Si no lo saben, no tiene un problema de productividad.
La tecnología puede ayudarnos a recuperar tiempo. Decidir qué merece nuestra atención seguirá siendo una decisión profundamente humana.