Analistas 28/04/2020

¿Quién nos sacará de esta?

Mucho hemos hablado en estos días sobre quiénes son las personas o instituciones que más están aportando para salir adelante en este difícil momento. Se han creado sitios web en los que se reconoce el trabajo de las marcas que están haciendo donaciones, protegiendo a sus empleados o reconociendo la labor del personal médico. Ideas como el website “Did They Help” registran el compromiso de las marcas con el fin de que sea posible consultarlo hoy y en el futuro. Por muchos años podremos saber cuál fue el compromiso social durante la pandemia de aquella compañía con la que estamos a punto de cerrar un negocio o la empresa que nos esté ofreciendo un empleo.

La realidad es que salir de esta situación va a requerir de todos. Y aunque puede sonar a frase de cajón, la verdad es que hay una base científica que lo sustenta. James Surowiecki, un autor que se hizo muy famoso hace algunos años con su libro “The Wisdom of Crowds”, demuestra como un grupo diverso y amplio de ciudadanos es mas asertivo que un experto o, incluso, que un grupo de expertos ante un problema. Muchas veces no se requieren especialistas o líderes que nos digan qué hacer. Fue así como a mediados de enero, de manera totalmente espontánea, la gente de Wuhan comenzó a salir a los balcones cerca de los hospitales para darle ánimo al personal médico. El gesto se compartió en redes sociales y pronto se convertiría en una acción global, a una hora específica y de manera coordinada.

Como muchos lo han dicho, en momentos como éste se puede ver lo mejor y lo peor del ser humano. Pero es cierto que hay una sabiduría natural, una intuición que va guiando a la sociedad hacia las respuestas correctas. Todos hemos visto con admiración a individuos y negocios grandes o pequeños que en tiempo récord han envasado gel desinfectante, regalado mercados o producido respiradores a partir del motor de un limpia brisas. Cada uno va encontrando una función y un espacio en el que puede aportar, producir, donar, animar o apoyar. Es un movimiento espontáneo, pero increíblemente orquestado, digno de una “sabiduría de las masas” que no deja de maravillarnos.

Historias como la de los médicos de Estados Unidos y China, por ejemplo, que sin que medie ninguna institución o directiva formal, han encontrado foros online en los que comparten lo que van descubriendo sobre el virus. O aquella costurera de la Florida que comenzó cosiendo mascarillas y, de repente, decidió crear un grupo en Facebook al que ya pertenecen casi 10.000 voluntarios entre los que se comparten guías, materias primas y recursos para coser la innumerable cantidad de tapabocas que serán esenciales para que podamos salir de nuevo a la calle.

Este espíritu colectivo, siguiendo la intuición, es la mejor inspiración sobre lo que deben hacer las marcas hoy. Más que nunca deben pensar y actuar como ciudadanos. Deben seguir aquel instinto humano de ayudar en la medida de las posibilidades. Encontrar nuevas maneras de aportar, escuchando y atendiendo las necesidades que van surgiendo. En otras palabras, dejándose guiar por esa “sabiduría de las masas” que todos los días nos sigue sorprendiendo por su capacidad de salvar al mundo.