Analistas 10/08/2020

Salud para la competitividad

Esta pandemia ha evidenciado la importancia dos asuntos: que los colombianos adoptemos hábitos saludables, uno de los aspectos del que todos nos podemos hacer cargo; así como replantear, particularmente, lo que entendemos por salud.

Aquí propongo una comprensión más amplia e integral, que trasciende lo físico y va más allá de la “ausencia de enfermedad”. Se trata de abarcar la salud en aspectos como lo mental y lo financiero. También así debemos comprender nuestro sistema de salud: como un ecosistema coordinado en que sus eslabones trabajan por el bienestar colectivo.

De hecho, una visión integral de la salud y del sistema posibilita un manejo adecuado de la pandemia. Esta realidad nos ha demostrado, más que nunca, que la salud de cada persona es determinante en la competitividad de las empresas y los países. Este es un llamado particular a quienes tenemos la responsabilidad del cuidado de nuestros colaboradores.

Desde esta perspectiva, podemos evolucionar en la atención en salud. Debemos pasar del tratamiento de la enfermedad al impulso decidido de la prevención, en que cada persona reconozca su rol clave desde el autocuidado. Concebir al sistema de salud solo desde el tratamiento y curar los males del presente, es continuar con un esquema de altos costos, que incrementa el gasto público, y que no está contemplando retos asociados como la longevidad.

Por eso resulta esencial orientar al sistema de salud hacia una gestión que parta de la anticipación y la prevención, con visión sostenible de largo plazo, y que ayude a los afiliados a gestionar las condiciones de su entorno y las decisiones sobre estilo de vida, pues son más determinantes en la salud personal que la misma biología humana y las atenciones en salud, como han concluido estudios de salud pública recientes.

En ese sentido, los esfuerzos deben enfocarse en conocer mucho más las condiciones de riesgo específicas de cada afiliado para orientar su gestión oportuna, inspirar la adopción de hábitos saludables, disminuir la ocurrencia de enfermedades, con el fin de generar vidas más plenas.

Durante esta pandemia, el sistema de salud ha demostrado su fortaleza, capacidad de adaptación y transformación, a pesar de que aún hay aspectos en que debemos mejorar. Es necesario sostener conversaciones entre todos los actores, para establecer consensos amplios que posibiliten un acuerdo social. Esto será clave para impulsar un sistema que ponga en el centro a las personas, tanto desde el talento humano y la satisfacción de los usuarios, para obtener mejores resultados en salud con criterios de costoeficiencia.

Naciones con un sistema robusto han demostrado su resiliencia a la pandemia. Su gestión de la salud y del sistema les brinda una competitividad que hacen la diferencia en aspectos esenciales como la recuperación económica.

Colombia puede seguir ese camino, empezando por sumar esfuerzos para que cada ciudadano se empodere de su cuidado, amplíe su visión de la salud y, al mismo tiempo, que los actores del sistema asumamos corresponsabilidades, anteponiendo el interés general al particular.