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No quiero ser como Rappi

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Desde hace un buen tiempo, no hay clase universitaria, reunión de emprendedores o congreso empresarial en el que no se hable de Rappi: su modelo de negocio, el crecimiento exponencial, la reciente inversión de Softbank, las protestas de los rappitenderos, las quejas de los usuarios de la plataforma, entre otros temas.

Al igual que otras aplicaciones, Rappi se ha convertido en un referente bastante popular para muchísimos emprendedores que quieren incursionar en el mundo de las startups digitales, pues se sienten identificados con la flexibilidad del ambiente laboral, la programación de algoritmos, la disrupción, el bajo monto de inversión inicial, la “aparente facilidad” con la que se puede triunfar y muchas otras particularidades de este sector que lo convierten casi en un estilo de vida.

Ahora que la Cuarta Revolución industrial está en todo su apogeo, es importante tener claro qué va a permanecer y qué cambiará. Mientras haya personas sobre la tierra, siempre habrá necesidades básicas por cubrir: alimentación, vivienda, transporte, salud, empleo, entre otras. Para no ir más lejos: darle una mirada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Lo que sí puede cambiar, incluso disruptivamente, es la forma de cubrir esas necesidades básicas, y ahí es donde surgen muchísimas oportunidades de negocio que, si se aprovechan bien, pueden dar lugar a bastantes emprendimientos, unos con crecimientos incrementales (empresa tradicional) y otros exponenciales (como Rappi).

Debo aclarar que no estoy en contra del unicornio colombiano. Todo lo contrario: admiro la manera en que ha aprovechado las oportunidades para crecer exponencialmente y posicionarse como un jugador importante en el segmento de los servicios a domicilio en varios países de la región. Sin embargo, muchas de las necesidades mencionadas anteriormente podrían no requerir soluciones de tipo exponencial o que los emprendedores decidan no utilizar técnicas exponenciales para acelerar su startup y basarse únicamente en modelos de negocio tradicionales, que son perfectamente válidos y sobre los que también se puede innovar, incluso disruptivamente, y crecer a un ritmo más conservador.

En este caso, adquiere mucha relevancia el plan de negocios como hoja de ruta lógica para desarrollar la idea, hay un enfoque claro en la estandarización del producto o servicio que se quiere suministrar, son necesarios los estudios de mercado y los análisis costo/precio, hay una estructura organizacional con funciones y procesos claramente definidos, se utilizan formas de contratación tradicionales, se generan relaciones comerciales con personas y empresas, hay inversiones en activos productivos y se procura crecer de manera orgánica y sostenible.

Afortunadamente, todavía hay muchas compañías tradicionales, grandes y pequeñas, que están haciendo muy bien su trabajo y que también vale la pena presentar como referentes de desarrollo empresarial, innovación, generación de empleo decente y transformación de la sociedad.

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