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El dilema del innovador

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Juan Carlos Zuleta Acevedo - juanzule@yahoo.com Consultor en Emprendimiento e Innovación

Hace unos días falleció Clayton Christensen, profesor de Harvard Business School, reconocido en el ámbito académico como el padre de la innovación disruptiva por sus valiosos aportes a esta área del management moderno. Gracias a su teoría, logró impulsar el desarrollo de muchísimas empresas en la última década, dentro de las que se encuentran Intel, Amazon y Netflix, por nombrar sólo algunas.

El concepto de innovación disruptiva lo desarrolló ampliamente en su tesis doctoral y lo difundió en el libro “El dilema del innovador: cuando las nuevas tecnologías hacen caer a una empresa”, y ha sido tan exitoso desde su publicación en 1997 que muchos CEOs de grandes corporaciones lo han incluido en los planes de formación de sus ejecutivos y equipos de trabajo como texto de lectura obligatoria.

Christensen desarrolló su teoría a partir de una pregunta: ¿Por qué es tan difícil para una empresa mantener el éxito? El estudio llegó a una conclusión paradójica: las empresas que en algún momento de la historia fueron exitosas, dejaron de serlo precisamente porque se dedicaron a hacer lo “correcto”: escuchar las necesidades de los mejores clientes y enfocar las inversiones en aquellos proyectos que prometen retornos más elevados.

Para Christensen, estos dos principios, que además se enseñan como buenas prácticas directivas en las escuelas de negocios, son la semilla del fracaso de las empresas exitosas porque se duermen en los laureles y dejan de prestarle atención a los cambios verdaderamente importantes del entorno que las pueden hacer sucumbir; por eso los innovadores se enfrentan a un gran dilema: es incorrecto seguir haciendo lo correcto, lo lógico, lo seguro, lo que dicta el sentido común, lo que siempre ha funcionado.

Las empresas líderes -que en muchos casos pueden llegar a dominar sectores de la economía completos- tienen estructurado su modelo de negocio para mantener el nivel de ingresos proveniente de los productos que las han hecho exitosas. Sin embargo, por diversas razones, siempre dejan desatendida una parte del mercado. La disrupción se genera cuando surge un modelo de negocio que, por medio de alguna tecnología novedosa, permite atender de manera rentable a los consumidores descartados por la oferta de valor de las empresas dominantes, retando su liderato, expandiendo el mercado y, en muchos casos, proponiendo soluciones altamente innovadoras para las que ni siquiera existe regulación, incluso en los países más desarrollados. Algunos ejemplos: Uber vs. taxis, Airbnb vs. hoteles o Amazon vs. librerías tradicionales.

En su libro, Christensen hace importantes recomendaciones a los directivos que se encuentran ante el dilema del innovador en sus organizaciones, porque en esta época de cambios tan dramáticos generados por el constante surgimiento de nuevas tecnologías y la dinamización de los procesos de innovación, ninguna empresa tiene garantizado el éxito ni la supervivencia, así haya sido exitosa en el pasado.

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