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Analistas 27/09/2019

Diseño a prueba de recursivos

Juan Carlos Zuleta Acevedo
Consultor en Emprendimiento e Innovación

Pregunta al lector: para hacer una correcta disposición de la basura, ¿de qué color son los recipientes y qué tipo de residuos van en cada uno de ellos? Si no sabe la respuesta o no la recuerda, no se preocupe; de hecho, los colores pueden variar en cada país e incluso entre ciudades. Lo importante es que a la hora de botar algo, haga el esfuerzo por depositarlo en el recipiente correcto que, por lo general, está marcado claramente con letras e imágenes que indican a qué tipo de residuo corresponde para que no se equivoque.

Esta forma de marcar los recipientes y diferenciarlos por colores proviene de una metodología japonesa para controlar la calidad de cualquier proceso llamada “Poka-Yoke”, que hace parte del mundialmente conocido Sistema de Producción Toyota, y significa “evitar errores” o más explícitamente “diseño a prueba de tontos”, es decir, que todo está tan bien concebido y controlado que es imposible equivocarse.

El mundo que nos rodea está lleno de productos diseñados con esta metodología precisamente para que funcionen de la manera adecuada así nos empeñemos en usarlos equivocadamente. Por ejemplo, los conectores USB solo encajan en el puerto en un sentido determinado para evitar las conexiones indebidas y los bombillos se aprietan universalmente en sentido de las manecillas del reloj. Con el paso del tiempo, muchos de estos diseños se han convertido en estándares mundiales que han facilitado la vida a las personas.

Aun así, da mucho desconcierto evidenciar que, al botar la basura, alguien no haya depositado sus desechos en el recipiente correcto, ocasionando trabajos adicionales en las plantas de separación y reciclaje, o incluso haciendo que algunos residuos aprovechables dejaran de serlo al haber sido mezclados con otros. Si el recipiente es para desechos de papel y lo dice claramente, ¿por qué hay botellas de vidrio adentro? ¿Será que el sistema para disposición de residuos está mal diseñado al dejar espacio al ingenio de las personas o es que nos falta cultura?

Colombia es un país que se ha caracterizado por la recursividad de su gente. De hecho, los profesionales colombianos son muy apetecidos precisamente por esta habilidad que hemos desarrollado a punta de resolver problemas con recursos insuficientes. De vez en cuando circulan series de fotos tituladas “Colombianadas” que no son más que una demostración de esa capacidad para encontrar soluciones ingeniosas. El problema surge cuando la recursividad se convierte en una herramienta para saltarse la ley.

Para información del lector, respondo a la pregunta del comienzo: la caneca de color verde corresponde a desechos no reciclables; la gris, a papel y cartón; la azul, a plástico; la blanca, a vidrio; la roja, a residuos peligrosos; la beige, a residuos biodegradables; y la amarilla, a metales y latas. Poka-Yoke. ¿O será mejor diseñar productos a prueba de recursivos? Si no hay recipiente para el residuo que vamos a botar, ¿qué haríamos?

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