Es común escuchar en el argot popular la expresión “eso es cuento chino” cuando se duda de la veracidad de un relato porque tiene más de fantasía que de realidad o porque simplemente los datos no cuadran; en definitiva, cuando es mentira.

El Gobierno chino siempre se ha caracterizado por la falta de transparencia, no sólo ante la comunidad internacional sino también, tristemente, ante su propio pueblo, que ha padecido injusticias, hambrunas, censuras, desplazamientos y purgas derivadas del miedo de sus gobernantes a perder el poder.

El manejo que le han dado a la crisis del coronavirus tampoco ha sido la excepción. Hay todo tipo de teorías -incluso conspirativas- acerca de cómo surgió este virus, que van desde un mercado en el que se comercializan animales salvajes hasta el ataque con un arma biológica. ¿Cuento chino? Vaya uno a saber. Lo que sí está claro es que esta pandemia que tiene en jaque al mundo entero se originó en la ciudad china de Wuhan, y por eso el presidente norteamericano Donald Trump se ha referido al Covid-19 como “The Chinese Virus”, el Virus Chino.

Según la BBC, el primero en detectar el nuevo virus fue el Dr. Li Wenliang, quien intentó alertar a sus colegas médicos en diciembre de 2019, después de tratar a unos pacientes que padecían una enfermedad respiratoria similar. Muy pronto recibió la visita de funcionarios del gobierno que lo conminaron a “no propagar información falsa o sería llevado ante la justicia”. Además, le hicieron firmar un documento en el que aceptaba que sus comentarios eran falsos.

El Dr. Li contrajo el virus y fue hospitalizado. Sin embargo, desde su cuenta de Weibo (red social china) logró informar a la comunidad acerca de la censura a la que había sido sometido y, desafortunadamente, falleció en febrero. Su muerte desató una ola de indignación y el Gobierno no tuvo más remedio que disculparse por la muerte de Li y asumir la responsabilidad de la situación que, a esas alturas, ya estaba fuera de control.

El Gobierno chino deberá enfrentar las consecuencias ante la comunidad internacional por ocultar información y no haber actuado oportunamente contra el coronavirus, una pandemia que está cobrando miles de vidas en todo el mundo. ¿Es cierto que China ya logró controlar la situación? ¿Son reales las cifras de contagios y de muertos que están publicando? ¿Tienen la vacuna? Cuento chino.

El Gobierno chino es víctima de su propia arma, con la que ha tenido amenazado a su pueblo y a muchos países por décadas: el miedo, el miedo a la verdad. Por eso acuden continuamente a la censura y a la mentira. Un sistema fundamentado en el miedo y la mentira es inestable, frágil, insostenible, y tarde o temprano se derrumbará, porque la verdad es tan poderosa y evidente que siempre termina abriéndose camino, a las buenas o a las malas.

Nunca olvido la frase que me salió en una galleta de la fortuna cuando fui a comer a un restaurante de comida china decente: “Una verdad a medias sigue siendo una mentira”. ¿Proverbio o cuento chino?