En las últimas semanas el Banco de la República ha tomado medidas importantes para enfrentar la difícil coyuntura. El 16 de marzo, 10 días después del primer caso de coronavirus en nuestro país, la autoridad monetaria amplió los cupos de liquidez, para dos días después nuevamente aumentarlos, hacerlos asequibles a otras entidades financieras y realizar operaciones de venta de dólares a futuro.

La medida más novedosa por parte de la autoridad monetaria llegó el 23 de marzo cuando se anunció la compra de títulos de deuda pública y privada, aumentando de forma permanente la liquidez del sistema financiero. En la sesión ordinaria del 27 de marzo, el BanRep tomó medidas adicionales de liquidez y decidió reducir la tasa de política monetaria a 3,75% del anterior 4,25%.

Todas estas medidas van en la dirección correcta y mercados y analistas reconocen el atinado manejo monetario del Banco de la República. No obstante, la magnitud del choque y la nueva realidad de los mercados financieros debido a las medidas de cuarentena, local y en otros países, hace que sea necesario medidas adicionales.

El mercado de títulos de deuda pública (TES) ha tenido en las últimas jornadas una reducción de los volúmenes de negociación. Por su parte, la diferencia entre los precios de compra y venta (el bid-offer spread) se ha ampliado de forma importante, sugiriendo problemas de liquidez y dificulates en la formación de precios de los títulos. Adicionalmente, a pesar de las compras de TES por parte del BanRep, las tasas de mayor plazo han venido aumentando, con lo cual la curva de rendimientos se ha empinado.

En otras palabras, a pesar de la reducción de las tasas de interés de corto plazo y la inyección permanente de liquidez, las tasas de mediano y largo plazo han venido en aumento, lo cual presiona al alza las tasas de interés de los créditos.

Los títulos de deuda pública son el mercado referente para determinar el precio del resto de activos financieros de renta fija, como los bonos de deuda privada y las tasas de colocación de mediano y largo plazo de los establecimientos de crédito.

La tasa de interés real de política en Colombia es superior a la de países similares, lo que sugiere que hay espacio para reducciones adicionales. La autoridad monetaria podría considerar reducir las tasas de interés a 3%; aumentar los montos de compras de TES en un monto de al menos $10 billones en abril, y una cifra similar en mayo si las circustancias lo ameritan, incluyendo títulos de mediano y largo plazo; relajar los criterios de títulos admisibles en las operaciones de liquidez permanente incluyendo títulos de deuda privada con vencimientos mayores a tres años y titularizaciones; ampliar los plazos de las líneas de liquidez de corto plazo; reducir el encaje bancario; crear nuevas facilidades de liquidez para entidades financieras con préstamos a pymes y consumidores, como lo ha hecho el Banco Central de Chile; aplicar a la línea de Fima creada por la Reserva Federal para recibir dólares usando como colateral a los títulos del tesoro de Estados Unidos que hacen parte de las reservas internacionales; y buscar la extensión de la línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional.

Estas medidas ayudarían a restaurar la confianza y liquidez en el mercado de TES, mitigando varios de los riesgos en la actual coyuntura y haciendo que el canal de crédito opere con normalidad.