Analistas 14/11/2020

Hidroituango, una mirada desde la academia

La Facultad de Minas de la Universidad Nacional (Faminas) acaba de realizar un importante Foro sobre la experiencia, como aprendizaje, que deja para la ingeniería nacional y para el mismo país el desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico de Ituango (HI). El Foro fue además un ejercicio para identificar las amenazas que todavía persisten y pueden poner en riesgo la terminación de la mega obra, así como para divulgar una fórmula que permita a EPM, ante la anunciada demanda, conciliar con sus subcontratistas y así asegurar la terminación y operación de HI en los términos y plazos comprometidos.

En el Foro, liderado por la Señora Decana Verónica Botero y coordinado por el Profesor Oscar Mesa, participaron los exdirectivos de EPM: Darío Valencia, Federico Restrepo, Alfonso Sánchez y Luis Fernando Muñera, así como Jaime Millán, directivo de XM y el suscrito. A continuación, incluyo un resumen de los aprendizajes que me deja el evento, complementado con el estudio y seguimiento del caso HI, todo lo cual, no sobra anotarlo, en nada compromete a Faminas.

La estructura contractual del contrato Boomt (construir, apropiarse de la obra, mantenerla y operarla por 50 años hasta la entrega a sus dueños) comprometió a EPM como contratista de Hidroituango S.A, la dueña de HI, de la cual EPM también es socio. El Boomt de HI, en nuestro concepto, es una figura contractual y societariamente compleja, difícil de entender y de administrar.

EPM ha sido exitosa en la planeación de los aprovechamientos de los recursos hídricos de nuestra región, así como en el gerenciamiento de los contratos con sus consultores interventores y constructores, encargados, respectivamente, de los diseños, supervisión y la construcción de sus proyectos. Hasta ahora, que se sepa, nunca EPM había sido contratista de obra.

Todo proyecto hace una evaluación de los eventuales riesgos que puedan presentarse durante la construcción de la obra. El riesgo involucra el concepto de vulnerabilidad, definida como la valoración de la apreciación que la sociedad ha asignado al territorio, que puede llegar a ser afectado por el proyecto. Valorar el peso de la vulnerabilidad en el riesgo es una responsabilidad de la mayor complejidad, más que técnica de alta política pública, ya que, de presentarse una falla en la construcción y/o operación de un proyecto, priman la protección de la vida humana y de los ecosistemas. En HI pareciera que la valoración de la vulnerabilidad hubiese sido subestimada.

Durante la construcción de la presa de la Central Hidroeléctrica de Salvajina al sur de Cali, hace cuarenta años pasó lo mismo que en HI: Colapsó del único túnel de desviación disponible, lo que obligó a abrir las compuertas de la conducción para que el río inundara la casa de máquinas y saliera por los túneles descarga. Hasta cuando en los 70 del siglo pasado falló el vertedero en túnel de la presa El Infiernillo (México), que se sepa, nunca más se volvieron a construir presas con vertedero en túnel; lo mismo debió ser imperativo para las futuras desviaciones de ríos por un solo túnel: De hecho, la desviación original para HI dispuso de dos túneles, que se abandonaron para depender solo de la Galería Auxiliar de Desviación (la GAD).

Un cambio de los diseños, como lo exigió el Programa de Aceleración de HI, el cual incluyó la operación sin compuertas de cierre de los dos túneles de la desviación original y su posterior taponamiento, decisión requerida para tratar de recuperar los atrasos registrados y poder hacer la desviación del río en la fecha programada. Así las cosas, sobre la marcha, EPM construyó la GAD, una apuesta más riesgosa.

El colapso de la GAD en abril del 2018 exigió poner a operar el vertedero de manera continua, el cual, si todo sale bien, deberá seguir transportando todo el caudal del Río Cauca por otros dos años. Los vertederos se diseñan solo para evacuar los caudales máximos durante las avenidas del río, nunca para una operación continua. Ante una eventual falla, urge entrar a reforzar el vertedero.

Otro riesgo para el proyecto es la demora en la construcción de la galería intermedia de descarga, estructura necesaria para cuando una eventual emergencia obligue a desembalsar las aguas represadas.

En la actualidad HI registra un avance de 82% y se espera que para 2022 EPM pueda entrar las primeras cuatro unidades de generación, atendiendo así el compromiso con la Comisión de Energía y Gas (Creg) y además evitar mayores pérdidas por lucro cesante.

La demanda anunciada por EPM contra sus subcontratistas, ahora en etapa de conciliación, está generando tensiones que pueden llegar hacer retrasar la terminación de HI. Un grupo de ingenieros egresados de Faminas en 1964, al cual me honra pertenecer, ha puesto en consideración de EPM una propuesta, con fórmulas alternativas que podría mitigar el conflicto que se generaría de prosperar la demanda de EPM. En esencia, se trata de posponer la solución del conflicto hasta, por los menos, cuando se pueda entrar a operar las cuatro primeras unidades. Esto permitiría avanzar con el proyecto en un ambiente armonioso entre EPM y los subcontratistas.

Un atraso en la entrada de HI, además de más pérdidas para EPM y los dueños, exigiría más generación térmica para atender la demanda del Sistema Interconectado Nacional, lo que se traduciría en mayores costos de generación y más emisiones de gases de efecto invernadero.

Todo lo anterior deja claro que, en estos momentos, que la prioridad para EPM y para el país, antes de buscar culpables, debe ser terminar, sin más demoras, la construcción de HI. Para ello se requiere asegurar la estabilidad de la obra y posponer o retirar las demandas contra los subcontratistas.