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Analistas 01/09/2022

Evasión fiscal y resistencia a la opresión

José Alpiniano García-Muñoz
PhD. Social Researcher

En reciente foro del Instituto de Ciencia Política (ICP) y de la Konrad Adenauer Stiftung (KAS) fueron presentadas cifras sobre los sectores productivos afectados con la reforma tributaria del gobierno Petro. Podrían dividirse en dos grupos. El de las grandes empresas que evaluarán abandonar el país, espantadas con una tasa tributaria que superaría el 60% de sus utilidades. Y el de los micronegocios, esto es, pequeñas empresas con no más de nueve trabajadores, aunque responsables del 32% de los puestos de trabajo nacionales, incapaces de irse al exterior.

Las cifras del foro ICP-KAS muestran que cerca de 72% de los micronegocios perderán su fuente de financiación; que si bien 100% verán incrementados sus costos de transporte y almacenamiento, 8,4% serán arriesgadamente afectados por ocuparse en tales actividades económicas; mientras 21,9% dedicados a agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca serán impactados por la importancia del transporte y del almacenamiento en su estructura de costos. Por otra parte, 27,8% de los micronegocios verá amenazada su existencia por la variación del IVA a las importaciones. Todo sin contar el menor gasto disponible que tendrán los hogares para adquirir los bienes y servicios que generan las empresas.

Sin duda estamos ante una propuesta ruinosa en que las empresas del primer grupo afectado llevarían la mejor parte, al poderse afincar en otros países. Los micronegocios, que en Colombia se acercan a los seis millones, tendrían que cerrar asfixiados por falta de financiación y costos inopinadamente elevados. La peor parte será para la totalidad de colombianos que terminará sin sector productivo, sin puestos de trabajo, y sin PIB: sin bienes ni servicios.

Argumento recurrente para justificar la ruinosa reforma es que los “ingresos tributarios en Colombia son sustancialmente bajos en comparación con otros países de Latinoamérica y miembros de la Ocde”. El foro ICP-KAS mostró que Colombia se agrupa en la Ocde con países latinoamericanos en que la tasa tributaria oscila entre 17% y 23% del PIB. Más importante aún en las cifras del foro ICP-KAS, es que en los países de la Ocde a mayor tasa de tributación también es mayor su transparencia. Colombia está entre los menos transparentes: según el BID, 4,8% de su PIB, cerca de 43 billones de pesos, son timados por corruptos. Esto explicaría la argumentada baja tasa impositiva colombiana.

La cifra del BID en el foro ICP-KAS también explicaría la tasa de evasión fiscal colombiana. La misma que se incrementará no sólo para evitar la expropiatoria entrega al fisco de más de 60% de las utilidades pertenecientes a los empresarios que patrióticamente permanezcan en el país; sino para impedir la extinción de los micronegocios. ¿El fin? Un propósito noble: preservar actividades productivas, empleo y PIB. Sin violencia terrorista disfrazada de acción política, el productivo evasor contrarrestaría un régimen injusto que fustiga su accionar económico y particular, imposibilitando al ciudadano obtener lo necesario para vivir. ¿Es el antiquísimo derecho humano a resistir la opresión?

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