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Dos aniversarios: ¿más Keynes?

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José Alpiniano García-Muñoz PhD. Social Researcher

Se cree que la estrategia keynesiana resolverá los efectos económicos de la actual pandemia. La terapia surge de un errado diagnóstico de la controversia Keynes-Hayek, y profundiza la enfermedad. Estamos ante una recesión diferente a la de los supuestos keynesianos, más parecida a la que Hayek consideró situación anormal.

Es una paradoja: creciente desempleo y caída del PIB; empresas capaces de transformar materias primas, generadas en un sector primario animado; y suficiente mano de obra. Lo vio Keynes. ¿Por qué ocurría? Por abstinencia del consumidor, avaricia del rentista e incuria empresarial, dijo. Hayek vio una posición anormal, ocasionalmente prevaleciente en una profunda depresión.

Keynes propuso crear medios de pago que en manos del consumidor vencieran su abstinencia; y en las del empresario incrementaran inversiones sin los intereses del avaro rentista, generando beneficios mayores a los de su incuria. La crisis actual es distinta: consumidores ávidos de abarrotar comercios, restaurantes, bares y playas; sin que la parquedad bancaria impida el ansia empresarial por explotar empresas. La crisis no es por abstinencia, avaricia e incuria de los agentes económicos, sino por restricciones sanitarias.

Emitir no elevará el consumo decaído o una producción paralizada por costos financieros. Ambos se estancaron porque la pandemia originó restricciones gubernamentales y nuevos hábitos de consumo. Crear medios de pago mientras restringimos la producción de bienes, sólo generará inflación. Lo que sigue para Keynes es que el Estado asuma responsabilidades mayores en dirigir las inversiones. ¿Venezuela?

Así pues, la enfermedad difiere al diagnóstico de Keynes. Consiste en que crece desempleo y baja producción; con empresarios competentes, capacidad instalada ociosa y mano de obra suficiente. Entonces, dice Hayek, en este caso, y sólo en este caso, puede incrementarse la producción gestionando la demanda final. Distinta a la keynesiana, es una estrategia coyuntural porque su efecto es limitado, afirma el economista austriaco.

El keynesianismo de hoy confirma los temores de Hayek: se muestra incapaz de ver qué ocurrirá al desaparecer aquella situación anormal. Es que habrá de cesar toda curatela gubernamental, y los agentes económicos serán los únicos responsables de producir y consumir; honrando precisos compromisos que desde ahora deben adquirir con la sociedad civil. Entonces, continuaremos con Friedrich Hayek, ahora integrado con John Friedmann que no es decir Milton Friedman.

Aprendamos de Alemania. Corría 1948, debido a la guerra perdida en mayo de 1945 estaba muchísimo peor que la actual crisis económica mundial. Entonces, Ludwig Erhard contra el mundo adopta a Hayek, nacido en mayo de 1899. Fundamenta su modelo económico en garantizar la libre formación de los precios, timón del desarrollo económico. Hoy es norte de potencias que la humillaron secularmente, dos veces la derrotaron en el siglo pasado, y se la repartieron al finalizar la segunda guerra mundial. ¿Un milagro? No. Una estratégica y sabia decisión tomada en tiempos de crisis económica general.

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