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La economía la hacemos todos

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El poder de las redes sociales es innegable. Estaba de vacaciones, momento en el que se tiene más tiempo para ver los diferentes comentarios, chistes y anécdotas que los amigos publican en Facebook, Twitter, Instagram y hasta WhatsApp. Sin embargo el nivel de especulación al que se llega con los mensajes es bastante alto, lo que me generó una preocupación grande por la falta de objetividad de la gran mayoría de aquellos que se referían al desempeño de la economía del país, contrastando con los análisis serios de una buena parte de los medios especializados. 

Cuál sería mi sorpresa al ver el resultado de la encuesta de confianza del consumidor de enero que ubica el número en  -21%, el punto más bajo en 15 años de historia de este indicador, cifra inferior a la registrada en 2009 cuando la economía mundial atravesaba uno de los momentos más complejos de la historia reciente y Colombia se encontraba con crecimientos negativos de su Producto Interno Bruto o prácticamente en recesión técnica.  De ahí mi conclusión sobre la influencia de los medios sociales, en los que los ciudadanos creamos mensajes o replicamos otros generando una ola de información que puede llegar a generar impactos importantes en la opinión pública. 

Sin duda alguna, la economía no está pasando por su mejor momento, impactada por la dramática disminución del precio del petróleo, una devaluación sin precedentes en Colombia y por tanto un nuevo modelo económico que nos está llevando a reinventarnos en corto tiempo. Pero más allá de este enorme cambio, el dato final del desempeño de la economía para el país es de crecimiento positivo, con niveles acumulados esperados para el año de cerca de 3%. Si contrastamos esto con muchos de los países del mundo y los vecinos, la economía colombiana se encuentra en un lugar privilegiado. 

Para citar algunos ejemplos: se estima un decrecimiento de 3% o más en Brasil, en Ecuador un crecimiento casi nulo y en Venezuela una caída de más de 5%, y cuando vemos la industria automotriz que cayó  13% en Colombia, resultado no deseado, en Ecuador cayó 30%, en Chile 15% después de haber caído el año anterior 20%, Argentina experimentó una caída de 35% en dos años y Brasil enfrentó una pérdida de cerca de 2 millones de unidades, 50% en un año y medio.

El deber de todos, es buscar que la economía y los negocios crezcan más allá de lo esperado y que marquen récords permanentes, pero no debe uno alejarse de los hechos reales y con optimismo y creatividad crear fórmulas que ayuden a sobrepasar las dificultades. Pero dedicarse a solo hacer críticas y replicar todo tipo de mensajes negativos, en muchos casos sin fundamentos objetivos que más se acercan a una especulación o chiste que a una aseveración seria, puede llevar al país a una pérdida de confianza colectiva como la ya observada en enero y por ende a contraer la economía.

Ahora más que nunca, en tiempos en que la tecnología nos permite comunicarnos de forma eficiente, rápida y masiva, se vuelve más crítica nuestra responsabilidad como ciudadanos de trabajar, analizar e informarnos para generar mensajes, que al sumarse, puedan generar avalanchas de información. Por eso hoy más que nunca la suerte del país está en las manos de todos, el momento no es el mejor, pero depende de nosotros reconstruir la confianza y recuperar el ánimo para contar una historia positiva al cierre de 2016.
 

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