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Analistas 05/06/2026

Tres mecanismos

Jorge Iván González
Profesor de U. Nacional y Externado

Es inconcebible que un presidente desprecie el plan de desarrollo de su propio gobierno. En las últimas entrevistas, Petro ha dicho claramente que el plan de desarrollo no refleja su programa de gobierno.

En contra de esta opinión, vale la pena hacer varias precisiones. Petro ganó la presidencia en la segunda vuelta. Su búsqueda del centro político lo obligó a modificar el programa inicial. El énfasis del plan en la geografía, los temas climáticos y la inclusión sí incorpora las bases de su programa.

Olvida el presidente que el plan tuvo etapas de elaboración que, evidentemente, modificaron la versión inicial. Además de los diálogos regionales, en los que participaron miles de personas, se tuvieron reuniones con el Consejo Nacional de Planeación, los gremios y diversos grupos de ciudadanos. Todos los ministros incluyeron artículos. Y, finalmente, el Congreso aprobó el articulado después de haber presentado numerosas proposiciones. Al final de este complejo proceso de participación, el texto mantiene el espíritu del programa de gobierno, que se refleja bien en el título del plan: Colombia Potencia Mundial de la Vida.

Siempre que se inicia una dinámica de participación se debe tener presente la advertencia que hace Sen en su lectura del premio Nobel: “un camello es un caballo hecho por un comité”. En cualquier proceso de elección colectiva el resultado es subóptimo.
Más allá de las consideraciones del presidente sobre el plan de desarrollo, que es ley de la República, el próximo gobierno, cualquiera que sea, deberá retomar tres mecanismos que fueron incorporados en el plan y que contribuyen a realizar transformaciones estructurales.

El primero es el catastro multipropósito, que permite ordenar el territorio, entendiéndolo como un continuo campo-ciudad. El catastro es la condición para la modernización del sector agropecuario y el manejo adecuado de los suelos. Afortunadamente, el Igac ha hecho avances significativos. El próximo gobierno debe llegar a un cubrimiento de 100%.

El segundo es el registro universal de ingresos (RUI), que es un poderoso instrumento para ordenar la política social. Al tener la información del ingreso de todos los hogares, se podrá establecer la línea entre los contribuyentes al impuesto a la renta y los beneficiarios de los subsidios. Permitirá eliminar el estrato y corregir los numerosos errores de inclusión y exclusión. Con el RUI ya no será necesario el Sisbén y se tendrá un mejor conocimiento de la capacidad de pago de los hogares. Los avances han sido muy lentos porque algunos funcionarios de este gobierno consideran que es un instrumento de focalización “neoliberal”.

Y el tercer mecanismo es el presupuesto por programa, que tiene varias virtudes. Mejora la eficiencia del gasto, obliga a la concurrencia de recursos entre los diferentes niveles de gobierno, permite diseñar proyectos estratégicos de impacto regional, evita la dispersión de recursos en numerosos proyectos pequeños, elimina las anualidades y supera la diferencia artificial entre los gastos de funcionamiento e inversión. Sería ideal que el presupuesto global (Nación, departamentos y municipios) se pudiera articular alrededor de grandes programas.

En medio de la difícil situación fiscal, los candidatos han insistido más en el lado de los ingresos y le han prestado poca atención al manejo del gasto. Han repetido que el gasto tiene que disminuir, sin detenerse en el examen de la forma como se están desperdiciando los recursos.

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