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Analistas 12/03/2021

Sisbén IV

Jorge Iván González
Profesor Universidades Nacional y Externado
La República Más

El Sisbén IV representa un avance en el uso de registros administrativos, y en el proceso de identificación de los beneficiarios de los programas sociales. El Sisbén es un instrumento relevante de la política económica. Lo utilizan como punto de referencia, por lo menos, 20 programas sociales del Gobierno Nacional.

Las características del Sisbén IV fueron definidas en el Conpes 3877 de 2016. La nueva metodología busca conciliar los criterios de estándar de vida, que habían prevalecido en los Sisbén I, II y III, con la presunción de ingreso. En las tres versiones anteriores del Sisbén, de manera explícita se había dejado por fuera el ingreso. Se le dio relevancia a otras variables que podrían informar por las condiciones de vida de los hogares, sin necesidad de considerar de manera explícita el ingreso. El Sisbén IV cambia de perspectiva, y considera que la inclusión del ingreso contribuirá a corregir los errores de focalización del Sisbén III.

En el Conpes se observó que hay una asimetría entre las dinámicas de la pobreza y del Sisbén III. Mientras que la incidencia de la pobreza (monetaria y multidimensional) disminuía, el porcentaje de población con bajo puntaje de Sisbén III aumentaba. En la interpretación del DNP esta incompatibilidad se debe a que el Sisbén III no informa sobre el ingreso. Se espera que con la nueva metodología las series de pobreza, y de hogares con bajo puntaje Sisbén vayan en la misma dirección. El nuevo instrumento debe mejorar la focalización. El Sisbén IV tiene la virtud adicional que permite una georreferenciación más precisa que las versiones anteriores.

El Sisbén se inscribe en una larga tradición teórica - representada en autores como Bentham, Edgeworth, Harsanyi, Sen -, que muestran la necesidad de hacer comparaciones interpersonales de bienestar, con el fin de poder tomar decisiones de política pública. Al jerarquizar a los hogares se puede precisar quién está en peores condiciones, con el fin de darle atención prioritaria.
Todas las mediciones son imperfectas y, no obstante, son un valioso instrumento para realizar intervenciones adecuadas. De manera enfática, Edgeworth decía “el placer es medible... todo placer es medible”. Y el gobernante tiene que proponer mediciones, que ayuden a ordenar y a priorizar. Sabiendo, de antemano, que cualquier medida se queda corta frente a conceptos tan complejos como el bienestar, la felicidad, el placer, etc. Bentham no tenía ningún reparo en afirmar, que las “porciones de riqueza son porciones de felicidad”. Mientras no haya una medición mejor, el gobernante tiene que suponer que las personas más ricas son más felices.

En el proyecto de ley sobre Renta Básica Permanente que se acaba de presentar al Congreso, uno de los criterios para determinar la población más vulnerable es el Sisbén IV. No hay duda, entonces, que esta nueva metodología mejora la información y cualifica los registros administrativos. Pero tampoco se pueden exagerar sus alcances. Se ha dicho, de manera equivocada, que el Sisbén IV reemplazaría la estratificación. No es cierto. El centro de atención del estrato es la vivienda y no el hogar. La metodología y los alcances de la estratificación responden a lógicas diferentes a las del Sisbén. La información puede ser complementaria, y desde la vivienda se pueden hacer algunas consideraciones sobre las características del hogar, pero el Sisbén no reemplaza el estrato.