Analistas

Integralidad en el transporte de carga

Las demandas de los transportadores de carga obligan a mirar el conjunto de la cadena logística. A las asimetrías que el Ministerio del Transporte y los gremios han detectado desde hace años todavía no se les ha prestado suficiente atención.

Las ineficiencias del transporte de carga tienen causas micro, como la débil organización empresarial, y macro, como las deficiencias de infraestructura. Este paro de transportadores debería ser la oportunidad para avanzar en la reforma estructural de toda la cadena.

Por el lado de la organización empresarial es necesario tener en cuenta a los siguientes agentes: 1) Los generadores y receptores de carga, que pueden contribuir a que la cadena sea más eficiente si la formalización va a la par con la transparencia en la información y la reducción de los tiempos de cargue y descargue, que pueden llegar a ser superiores a la duración del trayecto. 2) Las organizaciones proveedoras de servicios, que incluyen a las empresas transportadoras, a las aseguradoras y a las instituciones relacionadas con los servicios logísticos. La empresa transportadora tiene que garantizar oportunidad y eficiencia. En el proceso de chatarrización se ha aceptado que el 1-1 es una alternativa adecuada. 3) Los conductores que llevan la peor parte. La formalización de la actividad de las empresas permitirá que haya información regular y sistemática, y que los conductores tengan incentivos para permanecer en las empresas (“fidelización”), con remuneración adecuada y prestaciones sociales. 4) Las organizaciones encargadas de la infraestructura. Es evidente el atraso que tiene el país en el desarrollo de la infraestructura en todos los modos de transporte (marítimo, fluvial, férreo, aéreo y carretera).

Los gremios, por su parte, tienen la responsabilidad de pensar sus reivindicaciones desde la perspectiva del conjunto de la cadena. La mirada ha sido muy parcial, porque cada uno de los agentes ha luchado por sus propias reivindicaciones sin considerar la secuencia de toda la cadena.

Las entidades públicas tienen una triple tarea. Primero, crear incentivos para que la competencia entre los agentes que participan en la cadena favorezca al conjunto. Segundo, consolidar los sistemas de información. Tercero, presionar la formalización de las empresas, mostrando que la eficiencia del sector es el resultado exitoso de la coordinación entre los agentes.

En principio, el Ministerio del Transporte no tienen que actuar directamente sobre el valor de los fletes. Su acción puede ser indirecta, creando incentivos para que se modifiquen las formas de interacción entre los generadores de la carga, los empresarios y el transportador final. No obstante, en coyunturas específicas y en virtud de los márgenes de acción que permite la libertad vigilada, el Ministerio sí debe intervenir con el fin de garantizar que el precio del flete no baje con respecto al costo eficiente. Desde esta lógica, es fundamental consolidar el Sistema de Información para la Regulación del Transporte Público de Carga por Carretera (Sirtcc) y el Sistema de Información de Costos Eficientes (Sice Tac). Por su parte, el Dane debe continuar con su Índice de Costos de Transporte de Carretera (Ictc). El Ministerio del Transporte está llamado a definir reglas de juego que obliguen a los agentes (generadores, empresarios y transportadores), en franca competencia, a fijar unos fletes que compensen las variaciones de los costos.