Analistas

El veto a Colciencias

El 24 de septiembre el profesor Carlos Vasco recibió el doctorado “honoris causa” que le otorgó la Universidad Nacional. En su conferencia titulada “No-Discurso de Aceptación del Doctorado “Honoris Causa”” hace reflexiones muy interesantes sobre el quehacer académico y científico en la sociedad colombiana. Entre sus comentarios vale la pena destacar las críticas a Colciencias. Al comienzo de su presentación, Vasco comenta: “… esta distinción compensa con creces la última clasificación -o mejor degradación- que a este investigador ya tan “senior” otorgó Colciencias como “investigador junior”, la cual degradación compartí también honrosamente con mi colega y compañera Ángela Restrepo Moreno de la antigua Misión de Sabios, ahora exsabios”.

Vasco fue miembro de la Misión de Sabios que en 1995 publicó el libro “Colombia al Filo de la Oportunidad”. Además de Vasco y Restrepo participaron en la Misión, Eduardo Aldana, Luis Chaparro, Rodrigo Gutiérrez, Rodolfo Llinas, Marco Palacio, Manuel Patarroyo, Eduardo Posada y el premio Nobel Gabriel García Márquez. Sin duda, deben existir varias razones de tipo burocrático por las cuales Colciencias no considera relevante en la vida académica de Vasco su participación en la Misión de Sabios. Puede ser porque el profesor todavía no ha llevado el certificado correspondiente, o porque en el momento de la publicación la editorial Tercer Mundo no reunía los requisitos exigidos, o porque el formato no se llenó de manera adecuada.

Vasco propone vetar a Colciencias. Y la forma de hacerlo es negándose a participar en sus convocatorias: “… invito a los colegas de las [disciplinas] antrópicas a retirar sus grupos de estas convocatorias, como lo hice con el mío”. Federici hacía la distinción entre las ciencias naturales, o preantrópicas, y las ciencias humanas, o antrópicas. Una de las razones por las cuales la clasificación de grupos de Colciencias es inadecuada es la forma de agregación de los puntajes. Considera Vasco que el modelo de medición de grupos es “incoherente”. Entre otras razones, porque comete “… el error matemático de sumar los índices de peras con manzanas para obtener una letra “A” vacía de sentido”.

De la crítica de Vasco a Colciencias se desprende una conclusión fundamental: la institución no tiene en cuenta la dinámica autónoma de las comunidades científicas. Al interior de cada disciplina los pares saben identificar a los mejores y, de facto, se van creando unas jerarquías meritocráticas que son reconocidas por los miembros de la comunidad. En lugar de seguirle la pista a los procesos de las comunidades científicas, Colciencias se ha dedicado a incrementar el número de formatos y de requisitos formales irrelevantes. Los grandes profesores no andan por el mundo pidiendo los certificados de las conferencias que dictan, ni pierden el tiempo tratando de que la publicación no sea rechazada por unos software poco amigables como el CvLAC o el GrupLAC.

En lugar de continuar atormentando a los investigadores con formatos, y con certificados inútiles, Colciencias debería estar discutiendo con el Gobierno Nacional temas que sí son relevantes, como su magro presupuesto y el desperdicio que se está haciendo de los recursos de las regalías para Ciencia y la Tecnología en las redes politiqueras de los Organos Colegiados de Administración y Decisión (Ocad). Y para saber quienes son los mejores en cada disciplina, basta con que Colciencias indague al interior de cada comunidad científica.