.
Analistas 23/04/2021

Vender los muebles

Ante el preocupante panorama de cuidados intensivos de la Reforma Tributaria presentada la semana pasada en el Congreso, el gobierno debe comenzar a mirar hacia otros lados diferentes a los impuestos y bolsillos de los colombianos para poder conseguir los recursos que le hacen falta para completar el faltante de caja de 2021. Con cualquier cambio significativo que se le haga al texto inicial, por ejemplo, en temas de IVA o Renta, las cuentas inmediatamente se descuadran, así aprueben el proyecto remendado. Los partidos políticos han sido muy vehementes en ciertas líneas rojas que no van a dejar pasar.

Una de las posibilidades que tiene el gobierno entonces, es salir a vender las participaciones que tiene el Estado en diferentes empresas colombianas. Hay inversiones cuantiosas a lo largo de múltiples industrias. Revisando la lista de más de 100 empresas, la participación accionaria se puede calcular (valor en libros) en una cifra total que oscila teóricamente entre $68 billones y $72 billones. Una industria en donde hay una gigante inversión es la energía eléctrica. La venta de activos en este sector alcanzaría la cifra nada despreciable de al menos $45 billones de pesos saliendo de toda participación estatal en energía. Las empresas más atractivas corresponden a las electrificadoras de los departamentos de Huila, Putumayo, Nariño, Meta y Caquetá. También hay una importante inversión en la termoeléctrica Gecelca, así como en la Hidroeléctrica Urrá I.

La privatización de electrificadoras no es algo nuevo para Colombia. En los años 90 tuvimos una seguidilla de operaciones que generaron mucho debate filosófico, pero también mucha caja para la nación. Estos no son momentos para esos debates de ideologías. Toca ser pragmáticos. Estamos sin caja y la alternativa monstruosa de subir los impuestos en pandemia a las familias colombianas es el peor escenario. Si se logra desinvertir en las electrificadoras tendríamos caja suficiente y equivalente a dos o tres reformas tributarias. Sumado a eso, es interesante la propuesta que proponen desde ciertos sectores políticos, de revisar si es viable utilizar un porcentaje de las reservas internacionales del Banco de la República, que ascienden actualmente $239,4 billones. Los economistas clásicos dirán que tocar las reservar es debilitar aún más al Banco, que justamente dio pérdidas en 2020. Recordemos que una cosa son las pérdidas y ganancias, otra los activos y otra el flujo de caja. Estoy seguro que una parte del hueco lo podríamos tapar con esta iniciativa.

Muchos dirán que los activos nunca se deben vender. Seguramente otros se van a remitir a la popular pregunta: “¿Vender los muebles para pagar el arriendo?”. En la crisis actual hay que tomar decisiones responsables y prácticas. La nación está al borde de la quiebra y para poder cuadrar las finanzas, los “genios” financieros del gobierno están delirando en fiebre con maromas y locuras que van a reventar a los menos favorecidos y especialmente debilitar la capacidad de ahorro y consumo de la clase media. Una verdadera solución es dejar los bolsillos de los colombianos quietos, promover una reactivación económica con otras fórmulas (por lo menos hasta que pase la pandemia) y recurrir necesariamente a vender los muebles.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA