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Traten de ser sabios

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Jorge Hernán Peláez

En la antigua Grecia, los personajes buscadores de la verdad eran una mezcla de filósofos, científicos, pensadores, maestros u oradores, algunos con múltiples habilidades. Las profesiones en aquella época no eran tan delimitadas como hoy, ya que quienes tenían algo de talento en un campo, se destacaban fácilmente dentro de la sociedad. Los libros de historia agruparon a una serie de figuras emblemáticas y sobresalientes. Aparecieron los famosos siete sabios, ubicados en diferentes ciudades griegas del Siglo VI A.C. Tales de Mileto, primer filósofo en creer que la naturaleza tiene reglas, fundamentó las bases de la física. Los otros seis son Solón de Atenas, Bías de Priene, Pítaco de Mitilene, Cleóbulo de Lindos, Quilón de Esparta y Periandro de Corinto. Muchos dejaron solo ideas y frases que perduraron con el tiempo. Crearon los fundamentos para otros pensadores griegos y de civilizaciones posteriores.

Un sabio es quien desarrolla ideas, conocimiento y reflexión. Combina valores, ética, conceptos y experimentos para probar hipótesis o refutarlas. El filósofo y matemático francés René Descartes detalló en el Siglo XVII el proceso del conocimiento con el famoso método científico usando la duda metódica. El filósofo alemán Immanuel Kant en el Siglo XVIII con su “Crítica de la razón pura”, considerada por muchos el inicio de la filosofía moderna, investiga la estructura misma de la razón teniendo en cuenta los juicios a priori y a posteriori. Al revisar los textos de estos dos importantes pensadores entiende uno que esta frente a la producción de verdaderos sabios.

Hace aproximadamente un mes, en el marco del anuncio de elevar Colciencias a Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Presidente Iván Duque lanzó (casi 25 años después) nuevamente el mecanismo estatal de la comisión de sabios. El gobierno de César Gaviria Trujillo en los 90 también había conformado un grupo de expertos, incluido el Nobel Gabriel García Márquez, para definir el plan de ruta de algunos temas del país. 20 años después, la Procuraduría en una de sus publicaciones internas de 2014, alertó sobre el poco avance que se había hecho en materia de las recomendaciones entregadas en el 94. En esta ocasión, hubo cuestionamientos a perfiles, a cómo fueron escogidos, a su experticia y edades, hasta por regiones hubo pelotera, pues el Caribe no se sintió suficientemente representado.

Entre científicos hay egos y por supuesto las calidades académicas y experiencias siempre están en tela de juicio. Los perfiles de los llamados “sabios” sorprendieron por el alto número de extranjeros, entre ellos un Nobel de Física y un significativo número de mujeres destacadas en sus campos. La carta de cuestionamiento más dura fue la de Carlos E. Vasco, miembro de la comisión de sabios de hace 25 años. Hay un argumento en el que tiene razón: el tema de los tiempos. Cuando la comisión actual de sabios termine su trabajo a final de año, ya será muy tarde para incluir las recomendaciones en el Plan Nacional de Desarrollo que se debe aprobar varios meses antes. Ojalá estos llamados sabios escuchen a otros sabios del país, pues para retomar a Descartes, nada mejor en el proceso de la ciencia que revisar todas las hipótesis, no dejar a nadie por fuera de la ecuación, para no caer en arrogancias que nos pueden dejar con un documento maravilloso pero inservible o inaplicable en el país. Si eso pasa entonces en vez de sabios habremos sido todos unos tontos.

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