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Analistas 01/10/2021

Se necesitan veedores serios

Jorge Hernán Peláez
Columnista y periodista de Al paredón del Diario LR

Una veeduría ciudadana, de acuerdo con lo establecido por la Ley 850 del 2003, es un mecanismo democrático de representación de ciudadanos o, en su defecto, de organizaciones comunitarias, que permite vigilar la gestión pública de autoridades y entidades estatales nacionales, territoriales o de las empresas privadas. Es posible también vigilar organizaciones no gubernamentales, en aquellos escenarios en los que se vean involucrados gastos o inversiones con recursos públicos.

Una buena veeduría debe tener una organización básica para estar vigilando a las entidades de manera continua con información confiable y datos estructurados. Un segundo elemento importante es contar con experiencia en el tema que está siendo objeto de vigilancia.

Ese punto es fundamental pues la cancha que se adquiere con los años va permitiendo hacer mejor control. Todo se resume con un último elemento que es una efectiva comunicación. Hay varias veedurías ciudadanas que se equivocan en el último tramo y no logran la visibilidad para que la sociedad se entere de sus investigaciones.

Para dimensionar el efecto que pueden tener estos mecanismos ciudadanos, recordemos que, en reciente entrevista con este diario, el Contralor Felipe Córdoba señaló que, gracias a las denuncias de diferentes veedurías, la entidad ha logrado rescatar varios elefantes blancos en donde hubo inversiones billonarias que se iban a perder.

En el país hay muchos ejemplos de veedurías que hacen su papel, en cambio hay otras que no son tan rigurosas. Debemos reconocer que hace pocos días cuatro congresistas del Caribe fueron objeto de apertura de investigación ante la Corte Suprema de Justicia, por el sonado caso de MinTIC y Centros Poblados. Este avance jurídico en el proceso se dio en parte por la acción de la Red de Veedurías de Colombia RED VER de Pablo Bustos.

También hay errores groseros de otras veedurías. Uno caso reciente es el de la veeduría ciudadana denominada “Red Bien Común” de Henry Anaya. Publicó denuncias sin fundamento y luego tuvo que retractarse a través de un comunicado de prensa.

En el caso puntual explicó Anaya que “no he corroborado ni me costa, que la multinacional Indra tuviera inhabilidades para contratar en Colombia o España, ni que la Multinacional Indra hiciera parte de un cartel de contratación o que existiera una sanción en firme en su contra”.

En Cartagena el “Veedor” Jorge Quintana, que había sido candidato a la alcaldía, tuvo que retractarse por un comunicado emitido por su organización “Quinta Ventana Tu Veeduría” contra el exgobernador de Bolívar Dumek Turbay, quien desvirtuó la supuesta información con una simple tutela. Es muy famoso el caso en Cúcuta del abogado y veedor Jaime Vásquez Giraldo, que promovió la revocatoria del alcalde Jairo Tomás Yáñez. Vásquez tuvo que retractarse de comentarios realizados en Facebook.

Para este año electoral con la inevitable polarización política debemos invitar a que haya una sana actividad de los veedores. Los políticos son expertos en señalar errores de sus rivales e incapaces de aceptar errores propios. Las veedurías pueden ser un buen elemento de juicio para que los electores tengan mejores elementos de juicio a la hora de escoger por quién van a votar. Deben ser veedurías serias.