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Rusia rompió paradigmas

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El Mundial de Fútbol que termina el domingo en el Estadio Luzhniki con la inédita final entre Francia y Croacia deja grandes enseñanzas. Rusia 2018 será recordado como el Mundial que cambió el fútbol moderno para siempre, y seguro en el futuro las nuevas generaciones lo tendrán como un referente del comienzo del “nuevo fútbol” del resto del Siglo XXI.

Hace unos 45 años el planeta se maravillaba con el equipo del llamado fútbol total, los holandeses Johan Cruyff y compañía llegaron a las finales de Alemania 74 y Argentina 78 desplegando una idea en donde todos atacaban y todos defendían. La “naranja mecánica” lo llamaron debido a que coincidieron en el tiempo con la popularidad de la película del inicio de esa década del director norteamericano Stanley Kubric.

Hoy hemos desbordado el “fútbol total”. No sé cómo lo llamarán los expertos, pero estamos ante un nuevo límite en velocidad, precisión, fortaleza, orden, múltiples tácticas y especialmente efectividad. Es como una supra-realidad lo exhibido por algunos equipos.

Colombia, con nuestro maravilloso 3-0 sobre Polonia, es apenas un ejemplo. Quedarán para siempre en nuestra memoria el contragolpe de Bélgica para eliminar a Japón en el último minuto del partido, el infartante 4-3 de Francia sobre la Argentina de Messi, el 3-3- de España y Portugal en la primera fecha, el último penal que salvó con el pie Akinfeev – arquero de Rusia – en la tanda contra España y las espectaculares voladas del portero belga Courtois.

Nosotros nunca olvidaremos el cabezazo de Mina para empatarle a los ingleses en el Spartak de Moscú. Tuvimos muchos goles, solamente hubo un 0-0 hasta ahora, el entrenamiento entre Francia y Dinamarca de la primera fase con ambos clasificados.

Con la selección de Croacia hay un capítulo aparte en este comienzo de era. El estilo de juego de Luka Modrić y de Ivan Rakitić va mucho más allá de su posibilidad de ser atacantes y defensores en simultánea.

Modrić, volante mixto del Real Madrid, se acaba de jugar 360 minutos fenomenales en tres prórrogas frente a Dinamarca, Rusia e Inglaterra y queda la sensación en el ambiente de que podría jugar 200 minutos o más de cada partido. El croata tiene un despliegue físico envidiable y es un “guapo” a la hora de levantar a su equipo con el marcador en contra.

Rakitić y Modrić hacen dos cosas básicas que se enseñan a todos los niños en las escuelas de fútbol: tocan siempre el balón al hombre que está libre, e inmediatamente se mueven a un espacio en donde quedan libres de marca. En lenguaje callejero de nuestros potreros “toco y me voy”. Suena muy sencillo desde la tribuna, la sala de prensa o la televisión. En el campo de juego es a otro nivel.

Este tipo de jugadores, junto a Hazard y Fellaini de Bélgica, Griezman y Mbappé de Francia marcan la tendencia de lo que viene. Los ingleses demostraron que volverá fácilmente la táctica vieja de tres defensores y cinco volantes. Al igual que pasa con la ropa, las modas en el fútbol van y vuelven. Gran final el domingo, ojalá pudieran salir campeones los dos: Francia por Griezmann y Mbappé, Croacia por Rakitić y Modrić.

Rusia ha roto muchos paradigmas sobre Rusia con el Mundial. Hay seguridad, tecnología y la organización fue impecable. La ganancia en el largo plazo en turismo es incalculable. La gente es amable, cálida y hacen empatía con extraños como nosotros, muy distintos. pero quieren abrirse al mundo occidental. ¡Gracias Rusia por esta experiencia inolvidable!

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