Analistas

Quiebre del monopolio

Hace 10 años las compañías más importantes del mercado en bolsa en Estados Unidos eran Exxon Mobil, General Electric, Microsoft, Citigroup y Bank of America. El avance ha sido vertiginoso en todas las industrias, y a la vuelta de una década, hoy las cinco compañías con mayor valor de capitalización de mercado son tecnológicas: Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Amazon y Facebook. Combinadas, dichas empresas representan un valor bursátil que asciende a US$2,7 billones, en efecto, todo un poderío económico. De estas gigantes, dos se han convertido en una amenaza para los medios de comunicación tradicionales: Facebook y Google, tal como lo expusimos en una anterior columna. (Ver Columna 1)

En el caso de Google, tiene una posición no sólo dominante en su mercado, sino casi monopólica en cuanto a buscadores se refiere. Al sumar los ingresos por publicidad que percibe de servicios como Youtube y otro tipo de publicidad que vende, los números se vuelven incomparables contra el resto de la industria publicitaria. 

En todo el planeta, Google ha obligado a repensar el negocio de las agencias de publicidad, las métricas, las centrales de medios y rubros que destinan los mismos anunciantes. Las bajas tarifas, y la posibilidad de medir campañas, hacen que cada vez más los anunciantes se interesen en herramientas sofisticadas que permitan calcular el retorno a la inversión, un mínimo requisito en ciertas compañías, para tomar decisiones de acciones de mercado sobre sus productos o servicios. El fenómeno de Facebook es igualmente impactante, por la facilidad de la compra de campañas, las métricas que ofrece y últimamente el despliegue de tecnologías como Facebook Live, algo que podría eventualmente canibalizar contenidos audiovisuales en otros canales no digitales. 

La FCC, entidad reguladora de las telecomunicaciones en Estados Unidos, ya tomó posición y recientemente explicó la visión que tiene para el futuro sobre la libertad y regulación que debe tener internet, al menos en ese país. Al regulador le preocupa la existencia de posibles monopolios que en el futuro cambien precios y dejen a los mercados sin alternativas de libre competencia. El representante de la FCC, Ajit Pai, dice que una política equivocada de 2015 del gobierno Obama desestimuló la inversión de capital en redes de telecomunicaciones y rezagó la expansión en infraestructura en unos US$5.000 millones. 

Hoy, increíblemente hay ciudades de EE.UU. que no tienen el soporte tecnológico de las redes de operadores de internet para prestar un servicio que cada día requiere mayor ancho de banda; para consumo de datos y video especialmente. (ver Declaración 2). 

En los próximos días anunciarán un paquete de estímulos y una reversión de la política de hace dos años para crear las autopistas inteligentes, base fundamental para el desarrollo de la economía digital. Sin el soporte de las redes se vendrían abajo estas grandes compañías que necesitan de la conectividad de los usuarios a altas velocidades para funcionar. 

Llama la atención que la FCC hable de posibles monopolios, sin mencionar directamente a las grandes compañías. En Europa, por ejemplo, desde los 90 hasta hoy, los reguladores de diferentes países han venido intentando frenar las posiciones dominantes desde los casos recordados de Microsoft hasta lo de Google hoy en países como España y Francia. 

Ahora parece que la guerra regulatoria llega a casa. Hay varias voces desde el periodismo especializado y blogueros independientes que piden a la FCC obligar a “romper” o “desmenuzar” en varias empresas a estas compañías. Es inevitable, así como en otras industrias del siglo pasado, que los ciclos económicos se repitan y las tendencias revivan. No nos vayamos a sorprender que bajo la nueva administración Trump los medios tradicionales logren hacer el lobby suficiente para comenzar a regular con mayor rigor a los grandes de internet. La lucha por tumbar el posible monopolio apenas comienza.