Analistas

No se ven las propuestas

Los diferentes precandidatos presidenciales comienzan a mostrar sus diferentes estrategias de comunicación y campaña, algunos con mayor contundencia que otros. Como en toda campaña política, se pueden observar desde ya señalamientos del estilo derecha contra izquierda, ricos contra pobres, corruptos contra honestos, formados contra empíricos. Todos son muy buenos señalando errores de los demás, pero no tanto los propios. Hay pocos coherentes con su pasado político y hay una línea de independientes que muestran fuerzas políticas y regionales interesantes en sus respectivos nichos. Eso sí, los asesores de las precandidaturas han distanciado a los personajes lo más que se pueda de los partidos tradicionales y del lastre que trae la clase política y dirigente de nuestra dolorosa y violenta historia.

Como es la primera vez en varias generaciones en donde Colombia no va a tener como agenda de campaña la guerra o la paz, esta vez el país encontrará debates que son relativamente nuevos en nuestra democracia. La economía es algo fundamental en este nuevo debate. No estoy seguro que los precandidatos tengan planes, por ejemplo, de cómo reducir significativamente el desempleo. Tampoco se ha oído a alguno hablar del déficit fiscal, del presupuesto y la forma de gastarlo y especialmente la inversión en proyectos estratégicos. Nadie muestra una idea de cómo reactivar el consumo, cómo detener el cierre de empresas o cómo recuperar la confianza inversionista.

El país debería estar discutiendo cuál es el mejor modelo de salud, para no repetir el escándalo de Saludcoop. Deberíamos revisar el modelo educativo y buscar mayores recursos para ciencia y tecnología, ya que la investigación, en el largo plazo, representa importantes puntos adicionales del PIB. Ojalá tuviéramos debates en donde se hable de la falta de bilingüismo en nuestros colegios y universidades.

Las regiones deben proponer el debate del giro de recursos y la forma como se deben invertir. Los grupos de depar- tamentos que se unieron en regiones administrativas seguro tendrán mucho por liderar y aportar en estas muy necesarias discusiones. Hay que incluir a la clase empresarial, a los estudiantes, campesinos, independientes y todas las secciones de la sociedad.

Los votantes no son tontos. El año pasado vivimos la polarización con el fantasma del castrochavismo durante el plebiscito, el susto de volver a la guerra y una serie de mentiras y estrategias oscuras, entre otros, confesadas en este diario por Juan Carlos Vélez. Creo que Colombia debe superar eso. Venezuela no es el centro de la campaña en discusión. El próximo gerente de esta empresa debe tener la experiencia y capacidad idónea. Hay varios precandidatos que nunca han asistido a una asamblea de propietarios del edificio en donde viven. Señalar, gritar y mostrar errores del contrario es válido, pero no puede ser el único elemento de campaña. Hay que buscar quien tiene mejor perfil para afrontar los difíciles problemas que tendrá el país, cómo administrará los escasos recursos y qué equipo de técnicos y expertos lo van a acompañar. Debatir ideas no debatir personas. Debatir propuestas no quedarnos en lo individual. Para avanzar como país hay que buscar acuerdos en los mínimos de respeto y creo que la gente ya está cansada de los extremos. Buscar zonas en donde todos coincidan de manera razonable, es lo que ha permitido a otros países superar momentos difíciles. Por ahora, no se ven las propuestas.