Analistas

Liberen a los caballos

En 2010, el entonces ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, expidió el decreto 1666 autorizando “la sustitución de vehículos de tracción animal por vehículos automotores clase motocarro, para facilitar e incentivar el desarrollo y promoción de actividades alternativas y sustitutivas para los conductores de tracción animal.” También establecía las medidas para dicha sustitución y señalaba que estos procesos deberían ser realizados por las alcaldías antes del 31 de enero de 2012. (ver decreto) [1]

La única ciudad del país que cumplió el plazo fue Medellín, que en enero de 2011 terminó la sustitución, beneficiando a  231 cocheros y sacando del trabajo forzado a los respectivos caballos. Para el resto del país, incluida la capital, el plazo se amplió un año. El 30 de enero de 2013 se expidió el decreto 40 de 2013 por medio del cual quedaba en firme la implementación del programa de sustitución de vehículos de tracción animal en Bogotá DC y otras disposiciones. (ver decreto) [2]
 
¿Por qué funcionó en Medellín? El concejal Álvaro Múnera, impulsor del proyecto describe el proceso: “Fue ordenado en todas sus etapas. Hicimos una caracterización de la población, visitas domiciliarias y encuestas que arrojaron el perfil de cada cochero así como la identificación de las personas a cargo. Hicimos acompañamiento y capacitación, valoramos médicamente a los animales, buscamos adoptantes para los equinos y como teníamos tiempo, nos dimos el lujo de seleccionar a los mejores. Finalmente, hicimos una entrega mano a mano de lo acordado.”
 
En Bogotá, la Alcaldía se enfrentó a diferentes obstáculos para dar inicio al proceso. Gran parte del problema fue la incapacidad mental de ciertos funcionarios y la poca voluntad política. Se perdió demasiado tiempo en estudios y censos que nunca cuadraron. Las cifras de diferentes fuentes siempre cambiaban.  El 15 de agosto de 2012 vino el campanazo de alerta: luego de tres horas de agonía y sufrimiento, un caballo tirado en la calle murió en plena zona financiera de la capital y  generó voces de indignación entre la ciudadanía. La ira, se multiplicó con mensajes de rechazo radiodifundidos junto a algunos colegas que, desde nuestros programas, amplificamos muy molestos e irritados con dicha situación. En las redes sociales la muerte del equino empujó la tendencia con el HT #NoALosVehículosDeTracciónAnimal. Finalmente a las patadas, como muchos procesos en la ciudad, la tan anhelada transformación arrancó, no del todo bien como muchos queríamos, pero al menos inició. (ver video caballo calle 72) [3]
 
Las críticas al proceso no se han hecho esperar. El concejal Jairo Cardozo Salazar denunció a principios de esta semana un retraso en el programa de sustitución: “A la fecha se debían haber entregado 560 binomios (caballo y carreta), pero únicamente se han recibido 157, un retraso del 72% en el cumplimiento del cronograma definido por el Distrito. De los 157 carreteros que han entregado su caballo, solamente 30 han recibido el vehículo a motor, es decir que más de un centenar de ellos se encuentran actualmente sin ninguna posibilidad laborar para sustentar sus hogares.” (ver fotos de vehículos que están entregando)
 
La administración ha tenido muchos problemas con la gente que quiere adoptar caballos pues hay poca información sobre el procedimiento a seguir. Cientos de personas con posibilidades económicas, estarían dispuestas a adoptar un caballo para cuidarlo en sus fincas o casas de campo. El problema es que la Alcaldía no le ha hecho la difusión adecuada al proyecto. Aún no están garantizados la totalidad de los recursos necesarios para el cumplimiento del Plan, pues  según el Concejal, “de los 65 mil millones que cuesta el programa, sólo se cuenta con 30 mil millones” y según los carreteros, los concesionarios no entregan los vehículos de motor porque el Distrito no ha girado los recursos correspondientes.
 
Es triste ver cómo seguimos siendo una de las pocas capitales del mundo donde aún se maltrata a los animales usándolos como vehículos de transporte de carga. A veces somos nosotros los animales y no ellos. Adicional a los equinos, debemos reflexionar sobre los animales utilizados en algunos espectáculos de circos, caninos oliendo gases de automóviles en los centros comerciales y otro tipo de maltrato del cual no somos conscientes. Busquemos la forma de equilibrar las cargas y aprovechar la “supuesta” voluntad política que existe hoy para protegerlos. Quienes tienen mascotas en sus casas piensen si amarrarlas a bicicletas, encerrarlas por horas en automóviles o espacios cerrados e incómodos no podría llegar a configurarse como un tipo de maltrato. ¡Cuidemos a nuestros animales, no seamos bestias!
 
1. http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=39525 
2. http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=51523