Analistas

La inseguridad no es una percepción

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Recientemente el restituido alcalde de Bogotá Gustavo Petro, informó a los medios que las críticas de los ciudadanos sobre temas de inseguridad son solamente “percepciones”. Para intentar despejar la duda de si es percepción o realidad, hice un análisis, no sólo apoyado en cifras oficiales, sino en imágenes de la ciudad. Mi colega de radio, el periodista Diego Aguilar, quien cubre la fuente de Bogotá, hizo un recorrido por las zonas más peligrosas de la ciudad, y encontró bastante material que compartimos con ustedes a nivel fotográfico en la publicación en Internet de esta columna.

El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) en su estudio ‘Por una América Latina más segura’, compara los índices de seguridad a nivel regional y se observa cómo estamos aún lejos de países como Uruguay o Chile. En el estudio se hace un profundo análisis del impacto del narcotráfico en las problemáticas urbanas de microtráfico urbano, pandillas, explotación sexual, bandas criminales y otros males de las grandes capitales de nuestro continente (Ver CAF). También el BID publica un interesante análisis sobre percepciones y realidades de la inseguridad en Bogotá (Ver BID).

Según cifras de la Veeduría Distrital entre enero y agosto de este año los homicidios, suicidios y muertes en  accidentes de tránsito se incrementaron, mientras las muertes accidentales disminuyeron. Los homicidios se incrementaron en 6,1%. La tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes aumento de 16 en el 2013 a 16,8 en lo que va corrido de este año.  Es prioritario crear una Secretaría de Seguridad para atender integralmente los riesgos a los que están expuestos los bogotanos (Ver veeduría). 

La Secretaría de Gobierno de Bogotá asegura que las cifras entregadas por la Veeduría Distrital frente a los homicidios son erradas. De acuerdo con la Secretaría, “el problema de la información de la Veeduría es que es hasta el 30 de junio, está atrasada casi dos meses. Estamos en una tendencia de 16 homicidios por cada 100.00 habitantes, es decir, hacia la baja”. Consideran que hay confusión o equivocación, ya que ellos validan las cifras con las del Instituto de Medicina Legal, responsable de entregar los resultados oficiales.

El Coronel Nelson Díaz, comandante operativo de Seguridad Ciudadana N3 del occidente, encargado de las localidades de Engativá, Fontibón, Kennedy y Bosa, dice que están haciendo tomas en diferentes sectores y localidades continuamente. El Plan 65 de la Alcaldía ha invertido recursos, comprado motos, y ha intentado fortalecer los cuadrantes con nuevas unidades policiales. El objetivo es prestar mayor vigilancia y fortalecer la cooperación e intercambio de información por parte de la Sijín. La operación de los cuadrantes parte de unos comités de vigilancia en los cuales se evalúan los diversos casos que llegan durante la semana. Cuando ha inconformidad por el servicio, las personas asisten o van hasta la estación de policía o la oficina de atención al ciudadano.

La Policía acepta que todo el esfuerzo es insuficiente. Avanzan de manera progresiva, por ejemplo, en  tecnología, respecto a lo cual es importante poder contar rápidamente con más cámaras de seguridad. Es cierto que hay muchos ciudadanos que no denuncian por el débil sistema judicial que terminan archivándolas. Pero es fundamental que la gente lo haga, independientemente de la eventual impunidad. Diagnosticar cada problemática ayuda a organizar planes específicos e identificar potenciales delincuentes.

Mientras las entidades se ponen de acuerdo en cifras, es a nosotros, los ciudadanos a quienes nos corresponde exigir mayor seguridad. Los bogotanos debemos seguir denunciando ante los medios y las autoridades, debemos fortalecer actividades comunitarias y presionar a las autoridades por resultados. Sigo sin entender, por ejemplo, la negativa de la Policía de Bogotá a recibir la ayuda voluntaria de los policías cívicos. Una ciudad donde muere gente por robarle un celular, hay decenas de accidentes con ciclistas y motociclistas, necesariamente debería apalancarse en todo el apoyo posible.

Ñapa: La mayoría de empresarios no entienden cómo el gobierno ha venido vendiendo la idea de los beneficios económicos que traerá la firma de la paz, y simultáneamente impulsa el aumento en los impuestos. Si es tan buena la paz y de verdad vienen los dos puntos marginales de crecimiento sostenido del PIB, lo lógico es que el Estado disminuyera sus impuestos, especialmente porque se reduce significativamente el gasto militar.

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