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Analistas 12/05/2021

América Latina: el péndulo digital

La vida es como un péndulo, está llena de avances y retrocesos.

Wilton Alejandro Andrada

El perfil digital de América Latina es complejo de explicar. Con 630 millones de ciudadanos, es uno de los mercados con más oportunidad para generar prosperidad, innovación y desarrollo a partir de la nueva economía del siglo XXI, la economía digital. Tenemos 450 millones de ciudadanos conectados en la región. Hay que conectar a casi 200 millones más y transformar digitalmente la vida de todos.

La oportunidad y las condiciones son enormes. El T-MEC de México con Estados Unidos y Canadá tiene tres capítulos nuevos: propiedad intelectual, comercio digital y telecomunicaciones. EUA quiere ser el líder de 5G en el mundo; esta oportunidad puede extenderse vía México a Centro y Suramérica. Chile realizó la primera subasta 5G de la región y quiere ser el Hub Digital de la región. Colombia es la entrada de Suramérica a Norte y Centro América, además preside Apec, está preparando una licitación 5G a finales de este año. Perú vía el puerto del Callao recibe cables submarinos y tiene la oportunidad de interconectar al continente y Brasil, vía su territorio interior.

La política pública y la regulación son prisioneros de un efecto pendular que viaja de extremo a extremo entre el Estado y el mercado, eso genera éxitos y fracasos documentados en toda la región.

La economía política y su influencia en el derecho y las políticas de comunicación ha generado expresiones como la intervención económica y la rectoría económica del Estado, el derecho económico y hasta la tan popular Tercera Vía de Anthony Giddens, una posición conciliatoria entre Estado y mercado, inspiración para el expresidente Santos de Colombia, quién señaló en 2010: “soy en ese sentido tercera vía, el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”. Dejó sentir esa expresión en su política de telecomunicaciones.

Cuando el Estado quiere resolver la asimetría en el consumo de servicios de conectividad, recurre a la empresa pública, los subsidios y las asociaciones público privadas, al estímulo y la regulación.

Empresa pública. Brasil tiene a Embratel, Costa Rica al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Uruguay a Antel, Honduras a Hondutel, Argentina a Arsat y Colombia con la mayor cantidad de empresas públicas de América Latina. Asociaciones públicas-privadas. Han sido otro recurso de los gobiernos: tenemos la Red Compartida de México, que explota la banda de 700 MHz y la recién creada CFE Telecom; también están las redes de fibra óptica en Colombia y Perú. Algunas de estas experiencias están condenadas a hacer perder el tiempo de los gobiernos. Algo en común han tenido todas estas experiencias, los precios de los servicios han bajado por virtud de la competencia, descapitalizándolas. La regulación que las acompaña mata la innovación y las economías de escala son vitales para el sector.

Regulación. Un caso paradigmático de hiperregulación es la preponderancia en México. Mató la cobertura, la convergencia y la innovación en el sector.

Confiar en el mercado y lo simple. Cuando Argentina licitó espectro, después de 10 años de no hacerlo, casi el mismo día que el gobierno se los entregó encendieron 4G. Hoy, tiene la segunda red 4G más grande de la región. Colombia está desplegando una red robusta 4G de la mano de la inversión líquida de Tigo y Claro.

Chile no ha creado empresas públicas, ni regulaciones exóticas, la simplicidad regulatoria en su máxima expresión. Precio bajo y ARPU razonable dan como resultado la red 4G más grande de América Latina. Brasil se encauza igual.

¿Hay que prescindir de la intervención del Estado en materia de conectividad? No, pero hay que dejar de construir complejas estructuras irracionales y dirigirnos al otro extremo del péndulo, el mercado. Licitar espectro, bajar su precio, desregular, consolidar y vender empresas públicas. Como diría Gabriel García Márquez, hay que descubrir “los privilegios de la simplicidad”.