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Esta semana llegó la primera buena noticia en materia de pensiones del gobierno De la Espriella: derogó el Decreto 1490 de Petro, que nacionalizaba el ahorro pensional y limitaba en exceso las inversiones de las AFP en el exterior. Pero falta sacar adelante la contrarreforma pensional y derogar el Decreto 1485 de 2025, que, al cambiar las reglas del deslizamiento del salario mínimo, encarece la jubilación a través de una AFP y deja a millones de afiliados sin seguro previsional.
Ese seguro protege a los afiliados y a sus familias en caso de invalidez o muerte. Como nunca creemos que algo así nos vaya a pasar, no le damos importancia. Pero ¿y si te pasa a ti?
Si un afiliado a una AFP queda inválido o muere tras cotizar al menos 50 semanas en los últimos tres años, una aseguradora completa el capital necesario para pagar su pensión. Todos pagamos ese seguro cada mes dentro de la cotización. En Colpensiones, en cambio, no hay aseguradora: esas pensiones salen de la bolsa común de aportes y del Presupuesto, sin reservas que las respalden.
Imagina que tienes 32 años, ganas dos mínimos, llevas seis años cotizando y acumulas $25 millones en tu AFP. Un martes cualquiera sufres un accidente y no puedes volver a trabajar. Como ese saldo no alcanza ni para dos años de mesada, el seguro pone la diferencia para que tengas pensión hasta el último día de tu vida. Según Fasecolda, esa diferencia es, en promedio, cercana a $400 millones, y con el Decreto 1485 supera los $600 millones. Si mueres, esa plata financia la pensión de tu pareja y de tus hijos, y así funciona hoy para más de 171.000 colombianos.
Y no pagaste $400 millones por esa protección: pagaste cerca de 2,7% de tu salario mensual, como millones de afiliados a los que nunca les pasa nada.
Si te pensionas y con tu saldo compras una renta vitalicia, tendrás una mesada garantizada hasta tu muerte, vivas 80 o 110 años, se acabe o no tu ahorro, y pase lo que pase en los mercados. Es comprar una certeza. Hoy, más de 152.000 pensionados la tienen.
Nada de esto es una promesa en el aire. Las aseguradoras tienen más de $66 billones en reservas, y en la pandemia pagaron más de $2 billones en siniestros sin pedirle un peso al Presupuesto. Una pensión asegurada está fondeada desde el día en que se reconoce, y eso le conviene al Estado: se evita ese gasto, y los afiliados tenemos seguridad.
Eso es lo que pone en juego el Decreto 1485 expedido por Petro. Con sus nuevas reglas del deslizamiento, cualquier aumento excesivo del mínimo encarece el aseguramiento de las pensiones.
Ante un riesgo así, una aseguradora solo puede cobrar mucho más o irse. Si cobra más, pagas tú, y el costo podría superar el límite legal y volver inviable el seguro. Si se va, esas pensiones quedan a cargo del Presupuesto, y también pagas tú. En ambos casos, todos nos quedamos sin seguro previsional.
Presidente De la Espriella: ya dio el primer paso con el 1490. Ahora, por favor, derogue el 1485. Hágalo por los millones que hoy cotizan sin saber que están pagando el seguro del peor día de su vida.
Nadie cree que le va a pasar, hasta que le pasa.
Dos tercios de la población de Chocó viven por debajo de la línea de pobreza, y la tasa de analfabetismo es cercana a 15%, o tres veces el promedio nacional. Además, los servicios de salud y educación son de muy deficiente calidad
Liderarse también consiste en entender que no todo debe resolverse simultáneamente y que avanzar con claridad puede ser mucho más poderoso que correr agotados para sentir que estamos haciendo algo