Analistas

Sin cultura no hay empresa

La semana pasada, uno de los empresarios estrella de los últimos años, el fundador y CEO de la empresa norteamericana Uber, Travis Kalanick, tuvo que dejar su cargo por la fuerte presión que ejercieron varios miembros de su junta directiva. Los representantes de importantes firmas de capital de riesgo como Menlo Ventures, Fidelity y Benchmark Capital, que a lo largo de varias rondas de financiamiento han valorizado la compañía en mas de US$60.000 millones se hicieron sentir y obligaron no solo a Kalanick sino a una docena de ejecutivos a abandonar la empresa de manera inmediata.
La situación que atraviesa la empresa Uber actualmente es compleja y seguirá dando de qué hablar por mucho tiempo. Su modelo de negocio disruptivo ha generado año tras año fuertes enfrentamientos con las autoridades en cada país que han pisado, lo cual le ha acarreado infinidad de multas, sanciones y prensa negativa. Estas presiones externas no han impedido el crecimiento exponencial de sus usuarios y de sus ingresos, aunque la firma todavía no reporta ganancias y no se espera que lo haga por varios años.
La salida del CEO no está relacionada directamente con el negocio en sí, ni con los resultados financieros del mismo, sino que es consecuencia de una falta consciente de atención a la cultura corporativa que se ha venido gestando desde su fundación. La supuesta actitud abrasiva y despótica de Kalanick permeó durante el tiempo a los mandos medios de la empresa, creando un entorno laboral salpicado de acoso sexual o laboral y altos niveles de discriminación.
Además de las acusaciones de acoso sexual por parte de varios empleados, Uber está en medio de una investigación federal al ser acusado de utilizar una versión falsa de su aplicación para engañar a las autoridades. Y como si fuera poco, la empresa está siendo acusada de espionaje industrial a Waymo, la antigua división de vehículos autónomos de Google, por robo de propiedad intelectual.
El caso de Uber debería hacer reflexionar a muchos emprendedores y ejecutivos jóvenes que tienen a su cargo empresas de rápido crecimiento. Es importante que los fundadores y directivos entiendan la importancia de tener una cultura empresarial seria, de cuidarla y de aplicarla en todos los aspectos del negocio.
La cultura y los valores empresariales son tan importantes como el modelo de negocio, el capital de la empresa y los resultados operativos y financieros. Una parte importante del ambiente organizacional, que fomenta una cultura sana es la existencia de mecanismos para escuchar a los empleados en todos los niveles. En un mundo hiperconectado y donde la información se disemina de manera viral, las empresas no se pueden dar el lujo de enterarse a través de las redes sociales del malestar de los empleados como sucedió en el caso de Uber en varias ocasiones.
Cada nivel gerencial de una empresa debe ser responsable de la cultura de la misma, de manera que el negocio se desarrolle en un ambiente donde abunde la confianza y la honestidad. En particular en el mundo de “Sillicon Valley” empresas como Google, Apple y Facebook, han transformado los ambientes laborales en espacios donde los empleados la pasan bien y la mayoría de sus necesidades están cubiertas por el empleador. La experiencia de Uber nos hace pensar que no solo es importante el bienestar de los colaboradores en términos salariales y de beneficios laborales, sino que las empresas deben poner por delante el desarrollo y el mantenimiento de la cultura y los valores de la empresa.