Analistas

Perseverancia: el requerimiento olvidado del éxito

"Angry Birds", un juego para teléfonos móviles sin mayor sofisticación tecnológica pero que sorprende por su simplicidad y su carácter adictivo, se convirtió en menos de dos años en una marca con un crecimiento y valor de proporciones inimaginables. Desde Febrero de 2010, gracias a los esfuerzos y la perseverancia de los fundadores de una pequeña compañía finlandesa llamada Rovio, tanto el juego original como sus nuevas ediciones, se han mantenido en el Top 10 de los mercados de aplicaciones móviles más populares a nivel global.
 

La historia, más allá del impresionante éxito y de los ingresos que ha generado para sus creadores, es una lección y un ejemplo para muchos emprendedores que piensan que el éxito es cuestión de suerte, dinero, y que es fácil lograrlo en corto tiempo. La empresa detrás de los "pájaros rabiosos" se tardó 8 años, fracasó con otros 51 juegos y estuvo muy cerca de la bancarrota antes de "sacarla del estadio" con las afamadas aves. Otra pequeña compañía desarrolladora de juegos, OMGPOP, con sede en Nueva York, se encontraba hace un par de meses en una situación precaria y a punto de entrar en quiebra, hasta que su último intento de éxito, el juego "Draw Something", una versión móvil del clásico "Pictionary",  generó 35 millones de descargas en 40 días, se disparó en ventas y hoy arrasa en términos de ingresos.
Otro caso muy sonado es el de Pinterest, una nueva red social, básicamente la versión moderna del "tablero de corcho" donde colocábamos notas, fotos y recortes, que en lo que va del 2012 ha batido récords de crecimiento en visitas, aunque el servicio existe desde principios del 2010. El CEO (de 29 años de edad) recientemente comentó que durante el primer año de existencia el sitio tuvo muy poco movimiento y que si hubiese seguido los consejos de sus amigos y asesores habría terminado cerrando la operación.
 

Los medios de información a menudo nos presentan las historias de los emprendedores cuando alcanzan el éxito pero no hacen mayor cubrimiento a los largos "viacrucis" que algunos recorren antes de triunfar. Casi siempre cuando escarbamos la historia de los que parecen ser éxitos "de la noche a la mañana" nos encontramos con que sus protagonistas han recorrido extensos caminos llenos de frustración. A medida que el tiempo pasa, solo el apoyo de unos pocos, normalmente amigos, familiares  e inversionistas visionarios, unidos con la paciencia y la perseverancia, se convierten en el único impulso para seguir intentándolo.
 

Se dice que James Dyson, quien se hiciera famoso en 1993 por la invención de la aspiradora sin bolsa, hizo más de 5.000 prototipos antes de perfeccionar su tecnología "ciclón" y lanzar su primer modelo al mercado. De la misma manera, el famoso "WD-40", lubricante de uso doméstico que a diario silencia bisagras y  puertas en casi todo el mundo, recibió su nombre luego de que sus inventores crearan 39 versiones del producto antes de descubrir la fórmula perfecta. La mecánica del juego "Angry Birds" es paradójicamente una cuasi-fábula que ejemplifica el paradigma de determinación seguido por algunos emprendedores, para quienes los errores y fracasos son resultados experimentales que prueban que el camino escogido era incorrecto y proveen valiosa información sobre cómo se debe ajustar un modelo, una teoría o un negocio, para realizar un siguiente intento. Los intentos fallidos para muchos son el final de la historia, para otros, particularmente para los que saben que el éxito puede llegar de un momento a otro, se convierten en baúles llenos de enseñanzas que los hacen seguir intentando, al final sólo hay que sobrevivir el suficiente tiempo para llegar a ese intento #52 que convirtió a Rovio en lo que es hoy en día. Nos queda preguntarnos: ¿cuántos inventores, empresarios y hombres de negocios renuncian antes de llegar a esa fórmula #40 o al intento #52 como en el caso de los "Angry Birds?