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La proximidad como negocio

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Javier Villamizar

El crecimiento abrumador de plataformas de entrega de comida como Rappi, Uber Eats, Glovo y otras más a nivel global, es un indicador importante de la forma en que las nuevas generaciones, llámense “millennials” o “generación Z”, están adquiriendo nuevos hábitos de consumo. El tema de los servicios de entrega a domicilio de comida no es nada nuevo y países como Colombia y Argentina, por nombrar solo algunos de Latino América, han sido grandes consumidores de ellos por muchos años. La revolución que las plataformas digitales ha traído a esta industria yace en la posibilidad de tener acceso a cientos de restaurantes en una misma aplicación, con un mecanismo de pago unificado y con estándares de servicio y calidad, en teoría mejores o al menos más consistentes, que los servicios de entrega individuales.

Según varios estudios, los usuarios de estas plataformas están dispuestos a pagar por un servicio que les ahorra tiempo y genera conveniencia en momentos o situaciones donde cocinar en casa o visitar un restaurante no es necesariamente la mejor alternativa. Aunque las preferencias por marcas específicas de comida y el precio sean factores fundamentales a la hora de seleccionar o preferir un restaurante para un domicilio, los analistas de datos detrás de las plataformas digitales han empezado a detectar que el tiempo de entrega prometido para un pedido puede tener un peso similar.

El tiempo que tarda un pedido en llegar a un usuario depende de varios factores, aunque los que más pesan son el tiempo de elaboración de la comida y la distancia entre el local y el lugar de entrega. Una de las variables que más ha empezado a afectar el tiempo de preparación es precisamente el incremento exponencial de la demanda de entrega de comida a domicilio, para la cual en muchos casos los restaurantes no estaban diseñados o carecen de la infraestructura adecuada.

Esta nueva dinámica en el negocio ha abierto la puerta para una nueva industria, la de las llamadas “cocinas oscuras” o “cocinas fantasmas”, término que describe la idea de un restaurante virtual, sin mesas ni meseros, solamente cocineros que se dedican a preparar comida para ser entregada a domicilio. Estas cocinas oscuras se ubican de manera estratégica usando algoritmos de inteligencia artificial de manera que estén próximas a los lugares habituales donde residen o trabajan los usuarios de las plataformas.

Al igual que esta pasando con la comida preparada, esta tendencia “millennial” de preferir las entregas a domicilio se está extendiendo a productos de consumo, mercados, medicamentos, etc. De esta manera surge la necesidad de encontrar y habilitar lugares donde se puedan instalar centros de abastecimiento que permitan la entrega en tiempos cortos. En los Estados Unidos, Amazon compró a la cadena de supermercados Whole Foods, entre otras razones por su presencia física cerca de los consumidores.

Globalmente, los operadores de negocios tradicionales que estén localizados cerca de los sitios de habitación y trabajo, como son los parqueaderos, cuya ocupación tenderá a disminuir gracias a la popularización de las plataformas de transporte como Uber y Didi, así como los centros comerciales, que vienen en decaída con el crecimiento del comercio electrónico, pueden encontrar una nueva oportunidad de negocios convirtiéndose en proveedores de espacios físicos donde se alojen “cocinas oscuras” y micro bodegas que hagan mas eficiente la entrega de productos a los consumidores.

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